Ortega y el chavismo se declaran la guerra

Luisa Ortega, ayer, en el foro de fiscales generales de la organización regional Mercosur. :: reuters
Luisa Ortega, ayer, en el foro de fiscales generales de la organización regional Mercosur. :: reuters

Caracas pide la captura de la ex fiscal general, que dice poseer pruebas de la corrupción de altos cargos del régimen

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA

Luisa Ortega Díaz se convirtió en la gran estrella del show en Brasilia. Sin dejar títere con cabeza, la que fue fiscal general de Venezuela denunció al presidente Nicolás Maduro por ser dueño de una empresa de bolsas del Clap, el sistema de distribución de alimentos subsidiados; a Diosdado Cabello, mano derecha del anterior, por recibir 100 millones de dólares (90 millones de euros) de la constructora brasileña Odebrecht depositados en la empresa española TSE Arietis, propiedad de dos primos; mencionó la corrupción de la dirigente chavista Delcy Rodríguez, sin dar más detalles, y aseguró que por esa misma causa su sustituto, Tarek William Saab, tiene abiertos seis expedientes. Su andanada, en el foro de una reunión de fiscales de Mercosur, fue contundente. Pero también la respuesta disparada desde Caracas por Saab tras un «¿Ahora sí vas a hablar?». Y una lista de supuestas actuaciones que la desprestigian y revelan su «corrupción» y experiencia «en montajes».

Luisa Ortega abandonó su país el pasado fin de semana, días después de que la nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC), de composición enteramente chavista, la destituyera del cargo de fiscal general y nombrara sucesor a Saab.

«Como defensor (del pueblo) no tuve nunca el apoyo de esa Fiscalía y eso está comprobado, porque siempre había la rivalidad, el celo, la envidia. En casi diez años, ella no impulsó ninguna acción contra los personajes de los que habla», dijo ayer Saab. Y agregó: «Estamos hablando de una exfiscal de la República que fue removida por falta en sus funciones». Dijo que sus amigos «han abandonado» y que lo que hizo no lo podrá «tapar» con comparecencias fuera del país para «hablar de lo que fue cómplice».

ACUSADOS POR LA EX FISCAL GENERAL Tarek William Saab Fiscal general Diosdado Cabello Expresidente del Parlamento Delcy Rodríguez Presidenta de la ANC

Quien se mostró muy satisfecho de la locuacidad de la fiscal general fue el gobernador del Estado de Miranda y dirigente opositor, Henrique Capriles: «Desde hace años hemos venido diciendo lo que está pasando con la corrupción (...) La fiscal ha empezado a hablar y yo soy el primero que aplaude, porque allí había una caja oscura».

La gran pregunta es por qué el chavismo y Ortega esperaron esos mismos diez años de supuesta corrupción para lanzarse ahora al cruce de acusaciones, justo cuando ella, nombrada por Chávez, 'cambió de chaqueta', y se volvió crítica con el régimen, quizá porque intuyó que el régimen podría colapsar.

El caso es que pasó de ser chavista leal a ser «traidora». Llegó a Brasilia desde Bogotá, tras una escala en Panamá. Se despachó a gusto en la reunión de fiscales, que al reconocerla como par, admiten el poder paralelo del Ministerio Público venezolano. Y eso un día después de que Maduro la denunciara de torpedear a la justicia, entre otros graves delitos, y anunció que pedirá a la Interpol su busca y captura, junto a su marido, el diputado (también ex chavista y también crítico) German Ferrer. La organización policial internacional podría no actuar porque sus estatutos le prohíben hacerlo entre otros casos, con los políticos, y este lo es.

«Ha muerto el derecho»

Ante los fiscales generales de Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile y Perú, Ortega denunció la falta de garantías de que prosperen las investigaciones: «Ha ocurrido la muerte del derecho. La estabilidad de la región está en peligro». «Tengo amenazas que pueden atentar contra mi vida -dijo también- y hago responsable al Gobierno venezolano si eso llega a ocurrir».

Igualmente afirmó: «Tengo muchas pruebas contra Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez», algunas relacionadas con el escándalo Odebrecht.

A Maduro lo acusa de ser dueño de una empresa en México que distribuye los alimentos del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP) a través de tres testaferros. Y dio sus nombres: «Rodolfo Reyes, Álvaro Uguedo Vargas y Alex Saab». De William Saab tiene seis procesos por corrupción conexos con el desfalco de la petrolera PDVSA. «Podrán haber destruido los expedientes, pero las copias verificadas están en mi poder», dijo.

Lo cierto es que su viaje ha irritado a la cúpula chavista, preocupada por los documentos que pueda mostrar. Ella prometió entregar las pruebas a autoridades extranjeras y pidió que no se envíen a Caracas documentos originales para evitar su destrucción. Aunque el canciller de Brasil le ha ofrecido asilo, Ortega viajará a Estados Unidos y Europa -Saab la llamó la «turista mundial» y «prófuga»- para denunciar la corrupción que no denunció mientras fue fiscal aliada del Ejecutivo.

Su sustituto en el cargo, del que asegura que tiene abiertos seis expedientes por supuestos casos de corrupción

Máxima figura política del chavismo tras Maduro, a quien le imputa el cobro de sobornos de Odebrecht

Ortega ha relacionado a la que fue ministra de Exteriores con la corrupción, pero sin concretar los hechos

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