Maduro confía en el Papa, «pero no en el Vaticano» para el diálogo con la oposición»

Maduro habla con el retrato de Bolívar como fondo. :: afp
Maduro habla con el retrato de Bolívar como fondo. :: afp

Asegura que ha mantenido «intensas conversaciones» con los detractores del régimen chavista y pone a Zapatero como testigo

M. LÓPEZDE GUEREÑO CORRESPONSAL LA HABANA.

Con la idea de «defender a nuestra patria y llevar la verdad a todo el mundo», Nicolás Maduro denunció ayer la «campaña de difamación mundial» del imperialismo contra Venezuela, expresó y detalló los logros del chavismo, afirmó que las relaciones con Estados Unidos están en «el peor momento», dijo aspirar a que el papa Francisco siga ayudando, «porque creo en él», pero no en «el Vaticano» ni en la «Conferencia Episcopal» venezolana.

El presidente confirmó que se mantiene la agenda electoral -es el país con más elecciones en menos años: con las regionales de octubre serán 22 desde 1998-, se preguntó qué tipo de «dictadura» es la que permite la participación de «todos» los partidos políticos; denunció que por primera vez en 200 años Washington amenazó con la «invasión militar» por boca de Donald Trump; aseguró que «aquí no hay victoria definitiva ni total, estamos en batalla permanente», y convocó a una contraofensiva a través de las redes sociales de los medios afines y aliados para defender «la realidad» de Venezuela.

Esas ideas y otras más las fue desgranando el sucesor de Hugo Chávez, vestido con un liqui-liqui negro -el traje tradicional de los llanos venezolanos- en una conferencia de prensa internacional de tres horas. Participaron corresponsales presentes en la sede del Gobierno en el Palacio de Miraflores y otros conectados por internet desde varias embajadas que invitaron a grupos de comunicadores locales, y periodistas de varias partes del mundo.

El gobernante chavista afirmó que Venezuela ha hecho frente a la agresión imperialista de carácter mundial «con la única arma que tenemos (...) Aquí no hay armas nucleares ni de destrucción masiva, y mucho menos tenemos bases militares en ningún país del mundo (...). Venezuela no ha invadido ningún país, solo hemos salido a libertar pueblos y refundar repúblicas».

Respecto a las relaciones bilaterales con EE UU enfatizó que están «en su peor momento (...) El señor Trump no tiene que ser revolucionario. El mundo tiene que aprender a convivir».

Respecto a la posibilidad de que el Papa ayude al diálogo, aseguró aspirar «a que el papa Francisco siga ayudándonos porque creo en él. Otra cosa es el Vaticano y la Conferencia Episcopal, que pidieron suspender la Constituyente (...) a ellos que los juzgue el pueblo», dijo recordando que 8 millones de venezolanos fueron a votar. Aunque la oposición asegura que fueron muchos menos.

Otro punto que en este tiempo ha sido motivo de discusiones es la existencia o no de un diálogo con la oposición. Los líderes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) lo niegan.

Llamada «en inglés»

Pero Maduro insistió en que con discreción «el dialogo se ha mantenido». Mencionó a José Luis Rodríguez Zapatero como «testigo excepcional» y aseguró que tenía «pruebas» de esas conversaciones. Reveló que hubo «un acuerdo redactado para la participación de la oposición en la ANC. Yo, como convocante, iba a posponer tres semanas la votación y ellos estaban listos», pero cuando iban a firmar «llegó una llamada, hablaron en inglés, y no firmaron».

Según dijo, pidió a los opositores que pararan las protestas que han dejado 120 muertos, 2.000 heridos y 5.000 detenidos y a cambio propuso que entraran en la ANC de otra forma. Hasta que llegó la «llamada en inglés y fue no». Insistió en que ha hablado «intensamente, profundamente con la oposición, pero ellos no tienen capacidad nacional de decidir... para sentarse a dialogar primero tienen que recibir la orden del norte».

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