Maduro amenaza con ejercer de «dictador» para salvar la economía

Nicolás Maduro, recibido en Argelia por el presidente del Parlamento de ese país. :: REUTERS/
Nicolás Maduro, recibido en Argelia por el presidente del Parlamento de ese país. :: REUTERS

El presidente de Venezuela asegura que su objetivo de estabilizar los precios se va a conseguir «por las buenas o por las malas»

MILAGROS L. DE GUEREÑO LA HABANA.

Nicolás Maduro está dispuesto a radicalizarse cuanto sea necesario con tal de salvar la economía nacional. El viernes fue contundente. Dijo que «por las buenas o por las malas» haría todo lo necesario para evitar el colapso. El único problema para ir de 'malas' es que su popularidad anda por los suelos y las elecciones regionales están a la vuelta de la esquina. «Llueva, truene o relampaguee nosotros vamos a lograr la paz económica, la prosperidad y la estabilidad de los precios (...). Lo quiero hacer por las buenas, pero si tengo que hacerlo por las malas y convertirme en un dictador para garantizarle los precios al pueblo lo voy a hacer».

El sucesor de Hugo Chávez sabe que con la mayoría de los llamados países democráticos de Occidente no puede contar. Estados Unidos, que le ha impuesto sanciones económicas severas, Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú, la Unión Europea y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) han hecho frente común en su contra desde que en marzo se denunció la «ruptura del orden democrático» cuando intentó traspasar las funciones del Parlamento al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Después de cinco meses, de ellos cuatro de violentas protestas que dejaron cerca de 50 muertos, miles de heridos y 5.000 detenidos, la situación se ha calmado ligeramente desde que el 30 de julio se eligió la nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC) con el costo de que ya se hable de «la dictadura» chavista.

Así que pone su mirada en los más tolerantes socios de Oriente Medio y los países No Alineados para minimizar el impacto de las sanciones en la economía, fuertemente castigada por la bajada de los precios del petróleo, del que depende el 85% de sus ingresos financieros. Éste será un claro objetivo en el largo viaje oficial a Kazajistán que inició ayer el presidente de Venezuela.

En la capital del país asiático participará hoy y mañana en una cumbre sobre ciencia y tecnología de jefes de Estado de los 57 países de la Organización para la Cooperación Islámica. Y en ruta hacia Astaná, Maduro hizo escala en Argel, donde aprovechó para analizar el mercado de la energía con un socio estratégico.

Nuevas medidas

Maduro espera estabilizar los precios de los productos con nuevos controles, lo opuesto a lo que piden los empresarios, pero que para él son «objetivo nacional» al que se unan los productores y los distribuidores.

Y también prevé la creación de un «nuevo sistema de pago internacional». Este «nuevo sistema» pretende desterrar al dólar y sustituirlo por otras monedas como el yuan, la rupia, el rublo o el euro como divisas de referencia en las transacciones internacionales de Venezuela. Como adelantó el vicepresidente del Gobierno, Tareck el-Aissami, el desplazamiento del dólar obligaría a abrir cuentas en otras monedas a todos los actores de una economía que tiene al dólar como divisa indiscutible de referencia.

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