Hallan el cadáver de Jorge Gómez tras 10 días de agónica búsqueda en México

La novia del malagueño, Irene Lasanta, abraza a otros familiares tras ser localizado el cuerpo / Efe

El equipo de la Unidad Militar de Emergencias localizó el cuerpo del aparejador malagueño entre los escombros de la segunda planta del edificio de Álvaro Obregón

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

El jueves, cuando las autoridades mexicanas anunciaban que las posibilidades de encontrar a alguien con vida entre las ruinas del edificio de Álvaro Obregón eran «nulas», la familia de Jorge Gómez Varo (33 años) seguía albergando una mínima esperanza de hallarlo con vida, aunque dependiera «más de lo divino que de lo humano», reconocía Alejandro, uno de los cuatro hermanos del aparejador malagueño. No hubo milagro. Su cadáver fue localizado entre los escombros a las 6.00 (hora local, las 13.00 en España) de ayer.

La UME mantuvo a su equipo pese a las «nulas» posibilidades de hallar supervivientes

La Unidad Militar de Emergencias (UME), perteneciente al Ejército español, mantuvo el retén que envió a México pese a que las posibilidades de encontrar supervivientes ya eran «nulas». El equipo de Búsqueda y Rescate Urbano de la UME, en total 54 militares y cuatro perros, se trasladó al país el día 20 y se centró en recuperar personas con vida o los cuerpos aún atrapados en los escombros para entregárselos a sus familias y aliviar así su posible sufrimiento. Si bien pasadas 144 horas desde el siniestro, la mayoría de los equipos regresaron a su país de origen al observar una probabilidad mínima de hallar supervivientes, la UME se mantuvo allí. «Y nos quedaremos ayudando el tiempo que haga falta», afirmó el capitán Juan Carlos Peñas.

El joven llevaba tres años viviendo en México, adonde se trasladó para abrir una de las oficinas de la consultora gallega Valora. El trabajo de Jorge se centraba en diseñar y montar tiendas dentro de centros comerciales. Su novia, Irene, que trabajaba como psicóloga en Madrid, dejó su empleo para acompañarlo y se instalaron en un barrio residencial de Ciudad de México.

Allí les sorprendió el terremoto de 7,1 en la escala Richter que sacudió el país el pasado día 19 y que ha dejado ya un saldo de 355 muertos. Irene iba de camino al trabajo de Jorge y resultó ilesa. El joven malagueño, sin embargo, trató de evacuar a todos sus compañeros y se quedó el último hasta comprobar que no había nadie en la oficina, situada en la segunda planta del número 286 de la calle Álvaro Obregón, en la colonia Roma.

El edificio, de seis pisos de altura, cedió ante la magnitud del seísmo, dejando atrapadas a más de medio centenar de personas. Entre ellas, Jorge. Dos datos alentaban la esperanza de encontrarlo con vida. Tras el terremoto, Lizzeth López, una compañera de trabajo de Jorge, pudo contactar con la familia por teléfono e informó de que el joven malagueño se encontraba vivo y cerca de ella. El segundo provenía de los equipos de rescate, que confirmaron con cámaras térmicas que había vida bajo los escombros.

La familia de Jorge, que nació y se crió en Pedregalejo, siempre tuvo fe en la posibilidad del rescate. Una de las hermanas del joven se desplazó con su marido a México para acompañar a su cuñada Irene, que se mantuvo todo el tiempo al pie de las ruinas en que se había convertido el edificio a la espera de noticias.

Las tareas de rescate, en las que han participado efectivos de varios países, entre los de la Unidad Militar de Emergencias (UME) española, fueron especialmente complejas por las réplicas del seísmo y la lluvia, que convirtieron el edificio en una montaña de escombros inestable.

Los especialistas de la UME reconocieron la «gran dificultad» de acceso al lugar donde se encontraba Jorge, ya que habían tenido que ir liberando el camino de «planchas de hormigón de gran tonelaje» con apoyo de maquinaria pesada. «Estas tareas han tenido que ser realizadas por personal especializado en trocear con herramientas de corte y fuerza las planchas de hormigón, retirar escombros y apuntalar los espacios para progresar hasta los cuerpos de estas personas sin poner en riesgo la vida de los rescatadores», informó ayer la UME.

Sin espacio vital

El pasado jueves, tras cumplirse nueve días del terremoto, el director general de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación en México, Ricardo de la Cruz, informó de que no había un «espacio vital» (el hueco de vida) donde hallar supervivientes y advirtió de que las posibilidades de encontrar a alguien con vida eran «nulas». Al conocerse esta noticia, el hermano del aparejador quiso agradecer a la sociedad española en general y malagueña en particular las muestras de apoyo y solidaridad recibidas, al tiempo que pidió «respeto» para afrontar el difícil trance. Apenas 16 horas después, los especialistas de la UME y los ‘topos’ mexicanos localizaban el cadáver de Gómez entre los escombros de la segunda planta, donde siempre se dijo que estaba atrapado. «Me imagino que tendrán que hacerle la autopsia» para determinar la causa de la muerte y que «en un par de días o tres se podrá disponer del cuerpo» para su repatriación, explicó el capitán de la UME Juan Carlos Peñas.

Tras confirmarse el hallazgo del cadáver, representantes de las instituciones mostraron su apoyo a la familia y amigos del malagueño. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, lo hizo a través de Twitter, desde donde dio el pésame a sus familiares y resaltó la labor de la UME. La presidenta de la Junta, Susana Díaz, utilizó la misma red social para mostrar sus condolencias y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que ha mantenido contacto estos días con el hermano de Jorge, reiteró todo su «apoyo y afecto» a los parientes del aparejador malagueño. «Han sido unos días de pensar que podía salvarse, pero finalmente no ha podido ser», declaró el regidor a los periodistas.

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