La incógnita sobre el voto de izquierda hace impredecible el resultado en Chile

Los seguidores del Frente Amplio pueden hacer presidente a Guillier si votan «contra Piñera», como hará su líder «a título personal»

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

El expresidente centroderechista Sebastián Piñera y el candidato centroizquierdista Alejandro Guillier pelean hoy por cada voto, en una disputada segunda vuelta, para definir quién de los dos sucederá en marzo a Michelle Bachelet como presidente de Chile. Pocas veces ha sido tan incierto el resultado final.

En vísperas de la primera vuelta el favorito era Piñera, pero el escenario cambió radicalmente en las últimas semanas y ahora las posibilidades de los dos contendientes están parejas. Según los analistas, mucho dependerá del caudal de participación electoral. En Chile, el voto es voluntario. En la primera ronda, sólo acudió a las urnas el 46,7% de un total de 13,4 millones de chilenos habilitados para votar. Si esa concurrencia crece, puede ser en beneficio de Guillier. Si cae o se mantiene, la cosecha iría a Piñera.

En la primera ronda, celebrada el 19 de noviembre, Piñera -que gobernó Chile entre 2010 y 2014- obtuvo el 36,6%, un caudal menor del esperado por las encuestas que habían vaticinado incluso la probabilidad de que se impusiera sin necesidad de 'balotaje' (segunda vuelta).

Guillier, un sociólogo y periodista de televisión que hace apenas cuatro años se volcó en la política, consiguió el 22,7% en representación de la coalición gobernante que, para estas elecciones, perdió a la Democracia Cristiana.

La gran sorpresa del primer turno fue Beatriz Sánchez, otra periodista, que se presentó como abanderada de un nuevo Frente Amplio de izquierdas. Sánchez, a quien los sondeos le auguraban menos del 10%, sacó el 20,2% y quedó tercera cerca de Guillier.

Por eso ahora la expectación está centrada en los votantes de izquierda, en los de la democracia cristiana y los de otros candidatos centroizquierdistas que tuvieron apoyos magros hace un mes. Si va hoy a las urnas ese electorado podría hacer presidente a Guillier.

La publicación de encuestas está prohibida en Chile desde 15 días previos a las elecciones. De todos modos, los erróneos pronósticos entregados antes de la primera vuelta les han restado valor. Lo último que se conoció es que Piñera aventajaba a Guillier por un punto o dos.

El expresidente podría recibir el respaldo de los votantes de José Antonio Kast, un candidato ultraderechista que en noviembre cosechó el 8% de los votos. Kast acompañó a Piñera en su acto de cierre de campaña en el Teatro Caupolicán de Santiago.

Por su parte, Guillier trató de atraer a los votantes de centro y de izquierda. Los partidos más chicos, que obtuvieron del 5% al 7%, en noviembre admitieron enseguida que hoy le darían su apoyo.

En cambio los votos del Frente Amplio se hicieron desear. Sánchez se tomó dos semanas para decidir que su voto sería «contra Piñera» y que solo por ese rechazo votaría por Guillier. También aclaró que su decisión era personal, no del colectivo.

Más reacios a dar su respaldo al candidato de la Nueva Mayoría de Bachelet -a quien cuestionan por sus vacilantes reformas sociales-, los dirigentes estudiantiles y hoy diputados Gabriel Boric y Giorgio Jackson tardaron varios días más en fijar posición. Finalmente, los dos referentes del Frente -que cedieron la candidatura a Sánchez porque no tienen edad para postularse a la presidencia- adelantaron que votarán «contra Piñera, con la profunda convicción de que el Frente Amplio es la mejor alternativa para cambiar a Chile».

Los jóvenes dirigentes saben que la moderación de Bachelet les permitió crecer por izquierda. En este segundo mandato, la presidenta socialista avanzó con reformas para la gratuidad de la enseñanza universitaria. Pero los cambios son graduales y estarían en riesgo si gana Piñera.

Para atraer a esos votantes, Guillier convocó al expresidente de Uruguay José Mujica (2010-2015) al acto de cierre de campaña que realizó esta semana en la plaza situada frente al palacio de La Moneda, sede de la presidencia.

Allí Mujica, una de las figuras más populares y menos cuestionadas de la izquierda latinoamericana, dijo que estaba «con todos los candidatos progresistas del mundo», un espaldarazo para Guillier que quedó así muy cerca de convertirse hoy en el presidente inesperado de Chile.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos