Francisco pide a los chilenos que «no cierren las puertas» a los inmigrantes»

D. MENOR SANTIAGO.

Antes de subir al avión que le llevó a Perú, última etapa de este sexto viaje por América Latina, Jorge Mario Bergoglio se despidió de Chile con la misa que presidió en Iquique, una ciudad al norte del país en la que vive un gran número de inmigrantes de diversas naciones latinoamericanas. A ellos dedicó el Papa buena parte de su homilía, en la que invitó a los católicos a ser «hospitalarios», a «no cerrar las puertas» y a no «privarse de todo lo bueno que tienen para aportar» los extranjeros.

Les pidió que estuvieran «atentos» frente a las «situaciones de injusticia y explotación», instándoles a levantar la voz contra quienes se aprovechan de la vulnerabilidad de los recién llegados porque «no conocen el idioma o no tienen los papeles en regla». Tras la ceremonia religiosa en Iquique, el Pontífice recibió en un encuentro privado a dos personas que sufrieron la represión del régimen de Augusto Pinochet.

El aumento de la inmigración durante los últimos años en Chile, un destino estable y desarrollado dentro de América Latina, ha abierto un profundo debate dentro de la sociedad. Precisamente ayer se dieron a conocer los resultados de un estudio publicado por el Instituto de Derechos Humanos, según el cual el 68% de la población chilena se muestra a favor de limitar la llegada de inmigrantes a su país. Casi la mitad (47%) sostiene que los extranjeros le quitan el trabajo a los nacionales.

Sin protestas en Perú

Estas opiniones se dan sobre todo entre las personas con menos recursos económicos, ancianos y habitantes de ciudades norteñas, como Iquique. Un tercio de los encuestados piensan además que los chilenos son «más desarrollados y más blancos que otros pueblos» de la región. Chile es la nación de América Latina donde más ha crecido proporcionalmente la inmigración. Según el último informe sobre coyuntura económica en América Latina y el Caribe, realizado por dos organismos de Naciones Unidas, la población de inmigrantes aumentó, en promedio, un 4,9% anual entre 2010 y 2015.

La cuestión de los abusos sexuales a menores cometidos por eclesiásticos, que ha marcado la estancia del Papa en territorio chileno, también va a estar presente durante la visita pontificia a Perú, cuya Iglesia se ha visto sacudida por el escándalo del Sodalicio de Vida Cristiana, una institución católica peruana intervenida la pasada semana por el Vaticano.

La decisión de Roma llegó después de que la Fiscalía acusara a su fundador, Luis Fernando Figari, de varios graves delitos y de que los miembros de este grupo estén siendo investigados por abusos sexuales. A diferencia de lo ocurrido en Chile, no es previsible que en Perú vayan a registrarse manifestaciones durante la visita, pues el ministro del Interior, Vicente Romero, indicó el miércoles que no se darán permisos para protestas y movilizaciones mientras el obispo de Roma se encuentre en territorio peruano. Si las hay, serán por tanto ilegales.

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