Diez muertos y daños sin precedentes en Cuba

Una calle de la vieja Habana, donde las aguas llegaban casi a la cintura a los estupefactos vecinos. :: reuters
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Una calle de la vieja Habana, donde las aguas llegaban casi a la cintura a los estupefactos vecinos. :: reuters

Los cubanos reaccionan aturdidos a la inmensa fuerza desatada en toda la isla por 'Irma', que ha causado ya 38 muertos en las islas del Caribe

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

«Nunca antes», y otros 'nunca' era la primera palabra pronunciada por decenas de cubanos aturdidos y sorprendidos por la fuerza inusitada de 'Irma', el ciclón que durante tres días y tres noches azotó con sus vientos huracanados la isla entera. Un país que suele minimizar las pérdidas en este tipo de situaciones merced a una bien engrasada maquinaria de alertas y refugios. Todavía no hay cálculos de daños materiales. Pero sí de los humanos, los que más duelen: diez vidas perdidas, informó la Defensa Civil. Con ellas son ya 38 la registradas en el Caribe al paso de 'Irma'.

Raúl Castro confirmó la catastrófica devastación, particularmente en los polos turísticos, pero adelantó que estarán operativos para el inicio de la temporada alta a partir de noviembre. La televisión, que pautó una programación ininterrumpida desde el viernes hasta ayer para informar sobre el gigantesco fenómeno meteorológico, informó: «Después del paso del peligroso huracán 'Irma' por el territorio nacional se ha reportado hasta el momento la lamentable pérdida de diez vidas humanas». Siete fallecimientos ocurrieron en La Habana y los otros en las provincias de Matanzas, Camagüey y Ciego de Ávila, en el centro y occidente de la isla.

Uno de los fallecidos se electrocutó al caer en un cable de alta tensión cuando intentaba quitar la antena de TV en medio de los intensos vientos. El cuerpo de una anciana de 89 años apareció flotando frente a su casa en una zona baja de El Vedado; otro donde las aguas penetraron unos 500 metros y alcanzaron una altura de más de metro y medio. Un chico y una chica de 27 años murieron cuando un balcón de un cuarto piso se derrumbó sobre el autobús en el que ellos viajaban.

LA FRASE «La tarea que tenemos por delante es inmensa pero ganaremos la batalla más importante, la recuperación»

Ayer el diario 'Granma' publicaba un mensaje del presidente: «Por la inmensidad de su tamaño, prácticamente ningún territorio se libró de sus efectos», dijo. Precisó que «una mirada preliminar evidencia afectaciones en la vivienda, el sistema electroenergético y la agricultura». Agregó Castro que «han sido días duros para nuestro pueblo, que en pocas horas ha visto cómo lo construido con esfuerzo es golpeado por un devastador huracán (...) las jornadas que se avecinan serán de mucho trabajo (...). La tarea que tenemos por delante es inmensa, pero con un pueblo como el nuestro ganaremos la batalla más importante: la recuperación». Pero las palabras se quedan cortas. Las imágenes que poco a poco van llegando son escalofriantes. En Cayo Coco, decenas de flamencos murieron por el embate de los vientos del ciclón más intenso que barrió la isla de este a oeste. Y con una masa de nubes y vientos tan enorme que su influencia llegó a sentirse en la costa norte de Colombia y en la península de Yucatán.

En el interior, los platanales, palmas y árboles, techos, hierros, letreros... todo lo que no fue retirado salió volando.

En La Habana la situación se complicaba con las penetraciones del mar. Aunque las autoridades insistieron en la necesidad de alejarse de las costas y de subir a los edificios, fueron muchos los que en las calles de Centro Habana y El Vedado que dan al malecón salían con el agua en la cintura y más arriba.

La noche del domingo, el hotel Habana Libre uno de los que está a salvo de la fuerza del mar, cientos de cubanos llegaban a conectar sus móviles en los enchufes que la instalación tiene en su terraza exterior. Otros intentaban comer en la cafetería, abierta habitualmente 24 horas pero que solo podía ofrecer bocadillos reblandecidos de jamón y queso con bebidas calientes. La recuperación será lenta. Decenas de árboles, y farolas han arrancado cables y postes. Y antes deberá drenarse el agua de decenas de garajes inundados. Para el restablecimiento de la energía eléctrica podrían transcurrir entre cinco y siete días.

Ayuda para turistas

Por otra parte, el Consulado español informó que unos 3.000 nacionales están varados en la isla, pues el aeropuerto está cerrado hasta hoy. En la Embajada se abrió un punto de información por el que han pasado al menos 1.000 compatriotas a los que se ofrece la posibilidad de comunicarse por internet o hacer llamadas de teléfono para informar a las familias. Ante la falta de cajeros automáticos por falta de luz, se les ayuda en la búsqueda de hoteles hasta que puedan regresar.

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