La chamán que no pudo ver a Francisco

D. MENOR SANTIAGO DE CHILE.

El Papa almorzó ayer en Temuco, capital de la región chilena de la Araucanía, con once habitantes de este territorio meridional del país entre los que había varios mapuches; una víctima de la violencia rural; un colono, y un inmigrante haitiano. Pero hubo muchas personas que se quedaron con las ganas de hablar con él. Entre ellas estaba una 'machi' (chamán) muy conocida entre este pueblo indígena, Francisca Linconao, que fue rodeada por 20 agentes policiales para impedirle que le diera una carta a Francisco. En su misiva, Linconao le pedía que intercediera en la causa judicial que se mantiene abierta contra ella por haber supuestamente participado en el homicidio del matrimonio de agricultores Luchsinger-Mackay, ocurrido hace cinco años en un incendio intencional de su casa.

La chamán, que defiende su inocencia, fue absuelta en primera instancia el pasado octubre, pero a finales de diciembre la Corte de Apelaciones ordenó un nuevo juicio, en el que la Fiscalía pide para ella 40 años de cárcel.

Linconao es uno de los símbolos de la lucha mapuche contra las corporaciones extractivas. Hace una década consiguió que los tribunales le dieran la razón en su pulso con una sociedad maderera por tala de vegetación en la zona de Palermo Chico, cercana a donde ella vive. La 'machi' argumentó que se estaba acabando con los árboles y las plantas en un área situada a menos de 400 metros de tres manantiales. Defendió igualmente un humedal donde, según la tradición mapuche, habitan fuerzas consideradas sagradas por estos indígenas y donde crecen hierbas que ella necesita para sus recetas de curandera.

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