La ONU certifica que las FARC ya han completado la entrega de sus armas

M. L. DE GUEREÑO.

«Pueden cerrar». Esa orden de Juan Manuel Santos marca el día histórico en que Colombia «comienza la construcción de un nuevo país», como expresó su presidente ayer al presenciar el acto en el que representantes de la Organización de Naciones Unidas (ONU) cerraron la puerta del último de los contenedores donde quedaron clasificadas las 7000 armas que los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han entregado en los últimos ocho meses en cumplimiento del acuerdo que puso fin a sus 53 años de actividad. Desde hoy son civiles.

El definitivo adiós a las armas de las FARC se realizó en la zona marcada de Pondores. Después, los artefactos símbolo del conflicto que desde los años 60 ha dejado más de 250.000 muertos y más de seis millones de desplazados, serán destruidos y con ellos se levantarán tres esculturas: una quedará en el país sudamericano, otra se erigirá en Cuba, la sede de los diálogos de paz cuyo rol Santos no se cansa de agradecer, y la tercera estará en Nueva York, en la sede de la ONU.

Sin tanto protocolo el cierre de contenedores se repitió en las 26 zonas que acogieron guerrilleros.

Tras el acto, al que asistieron los altos funcionarios que llevaron adelante el proceso y los principales jefes de la guerrilla, las zonas que hasta ahora acogieron a los guerrilleros que aceptaron reciclarse para la vida civil seguirán teniendo la misma función de prepararlos para la reinserción en sociedad, aunque con otro nombre: ahora se llamarán Zonas de Reincorporación y Capacitación. Por su parte, Iván Márquez, jefe de la delegación negociador informó de que la organización conservará las mismas siglas en su actividad política.

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