La Asamblea Constituyente venezolana adelanta a octubre las elecciones regionales

El Pentágono rebaja la velada amenaza de una posible intervención militar en el país petrolero

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

La Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela decidió ayer adelantar a octubre la celebración de las elecciones regionales que estaban programadas para diciembre. Según el decreto, aprobado por unanimidad por el órgano legislador elegido sin la participación de la oposición, el adelanto se debe a que los comicios de gobernadores estaban pendientes desde 2016 debido a la «violencia promovida por la oposición», que se ha manifestado en las calles desde abril para exigir elecciones con el objetivo de remover al presidente Nicolás Maduro.

La clave ahora es saber en qué condiciones se celebran esos comicios, ya que el régimen no ha ocultado su intención de excluir de ellos a buena parte de sus detractores. El chavismo adelanta las eleccione en medio del 'ruido' ocasionado por las palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que dijo el viernes no descartar «la opción militar» para actuar en Venezuela.

El uso de la 'opción militar' representa para Nicolás Maduro una amenaza directa contra la paz de América Latina que podría volverse como un 'bumerán' contra Washington. Pero tal opción no parece entrar en los planes del Pentágono, que negó ayer la existencia de preparativos para una «invasión». El portavoz del Departamento de Defensa, Eric Pahon, indicó que no han recibido ninguna orden para intervenir en el país petrolero, pero subrayó que las Fuerzas Armadas de su país están siempre dispuestas a «apoyar» a su Gobierno a proteger los «intereses nacionales» y salvaguardar a sus ciudadanos.

Pahon pasó la pelota al campo chavista: «Cualquier insinuación del régimen de Maduro de que estamos planeando una invasión es infundada y pretende distraer de sus esfuerzos para perjudicar el proceso democrático y las instituciones en Venezuela».

Desde Caracas, se informó que Maduro pidió conversar con su colega estadounidense quien no aceptó su llamada. Trump jugaba al golf cuando comentó tener «muchas opciones» para Venezuela. «No voy a descartar una opción militar (...) Sin duda que una operación militar y una opción militar es algo que podríamos considerar», agregó.

«La última opción»

Sin embargo, en Washington no creyeron la bravuconada del presidente. El congresista demócrata Ted Lieu, calificó de «provocación» la declaración de Trump y señaló que «la fuerza militar debería ser la última opción, no la primera». Para Ben Sasse, senador republicano y miembro de la Comisión de Fuerzas Armadas de la Cámara Alta, aclaró que el Congreso «obviamente no va a autorizar una guerra en Venezuela» aunque Maduro sea «un ser humano horrible».

Esta misma semana, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, H. R. McMaster, descartó la posibilidad de la intervención militar y abogó por trabajar para «proteger los derechos y la seguridad del pueblo venezolano» por otras vías.

Por su parte, en un discurso televisado, el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, calificó la amenaza de «un acto de locura». El ministro de Comunicación Ernesto Villegas, más institucional, sostuvo que la «gravísima declaración» es «una amenaza inédita para la soberanía nacional». Y la poderosa presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Delcy Rodríguez, rechazó las «cobardes, insolentes e infames amenazas» y adelantó que la ANC «actuará para acompañar al jefe de Estado Nicolás Maduro en la defensa de nuestra amada Venezuela». No precisó en qué consistirá la defensa.

Es un hecho que las declaraciones y acciones de Trump han colocado las relaciones bilaterales en un estado de tensión nunca antes conocido. Ni siquiera cuando en septiembre de 2006 Hugo Chávez, que atizaba constantemente al «imperio», se santiguó en el estrado de la Asamblea General de la ONU y dijo en referencia a George W. Bush «ayer estuvo el diablo aquí en este mismo lugar. Huele a azufre todavía».

Varios expertos dudan de que Washington recurra a la receta usada para detener a Manuel Noriega en Panamá. El canciller de Chile, Heraldo Muñoz, anticipó que su gobierno «rechaza la amenaza de una intervención militar en Venezuela».

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