Más de 40 ahogados en Brasil en dos días

Equipos de rescate buscan cuerpos en el río Xingú. :: efe
Equipos de rescate buscan cuerpos en el río Xingú. :: efe

Conmoción en el país al hundirse en menos de 48 horas dos lanchas de pasajeros, una en un río, en Pará, y otra en el mar, en Bahía

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

Cuarenta y tres muertos y decenas de desaparecidos es el saldo provisional de dos naufragios ocurridos en Brasil en solo dos días. El último se produjo ayer cuando una lancha con 133 personas a bordo -entre pasajeros y tripulantes- partió del puerto de Vera Cruz, en la Isla de Itaparica, hacia la ciudad de Salvador de Bahía, un trayecto de 10 kilómetros.

Minutos después de zarpar, un temporal de lluvia y viento dio vuelta a la embarcación. Al menos 22 personas murieron en el acto. Un bebé de un año, rescatado con vida y reanimado por agentes del cuerpo de bomberos, falleció dos horas después. Y 89 personas fueron rescatadas con ayuda de otros barcos y helicópteros que seguían la búsqueda. Uno de los supervivientes, Matheus Ramos, contó que iba sentado del lado del mar cuando la lancha dio vuelta. Se lastimó el hombro y se hundió. «Cuando emergí, mi cara dio contra una lona y tuve que rajarla para poder respirar», dijo. El padre de Ramos había viajado en la nave que salió minutos antes. «Fue un alivio ver que mi hijo está bien», declaró el hombre.

Dos días antes, otra embarcación, esta vez en el río Xingú, en el Estado de Pará, había naufragado por la noche con aproximadamente 70 personas a bordo. Fue después de salir de Santarém hacia Victoria de Xingú. La causa del accidente habría sido una tormenta. Al menos 21 personas murieron, 23 sobrevivieron y hay desaparecidos.

Un delegado del Puerto de Moz, cerca de la zona del siniestro, reveló que tripulantes que sobrevivieron al naufragio en el río Xingú dijeron haber visto en el horizonte una tromba de agua semejante a un tornado antes del hundimiento. El embudo venía con lluvia intensa y viento fuerte y pegó al barco en la popa. Lo hundió enseguida.

Bruno Costa, uno de los pasajeros que logró salvarse, explicó que decenas de víctimas intentaron alcanzar la ribera, pero la oscuridad dificultaba la llegada. Algunos nadaron durante seis horas sin saber a dónde se dirigían. Veinticinco personas se salvaron por sus propios medios. Ayer, buques y helicópteros continuaban la búsqueda de desaparecidos. La nave siniestrada hacía «transporte clandestino de usuarios» y no estaba autorizada, según las autoridades.

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