Se agota el tiempo para los supervivientes

Un sanitario camina hacia los soldados durante la búsqueda de estudiantes en la escuela Enrique Rebsamen de Ciudad de México. :: reuters

México pierde la esperanza de encontrar con vida a más víctimas al cumplirse 72 horas del terremoto

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO

la habana. La noche del miércoles unos dedos se movieron entre los escombros del colegio Enrique Rébsabem de Coapa, al sur de Ciudad de México. La emoción de los equipos de rescate se disparó. Negándose a darse por vencidos, aceleraron el ritmo de su trabajo, contra el reloj y bajo la lluvia. Uno de los 'topos' contactó con Frida Sofía, una niña de 12 años que logró refugiarse «bajo una mesa muy fuerte» con otros dos adolescentes, según relató con una débil voz. Un poco más lejos, gracias a la termografía y los infrarrojos los socorristas detectaron a otros dos supervivientes.

Fueron horas de angustia que vivió todo el país. Cada mexicano rezó por Frida Sofía mientras que ayer un enjambre humano todavía luchaba por rescatar a los colegiales, afanándose sin descanso en remover hierros y cemento en su búsqueda en lo que queda de este centro educativo, donde encontraron la muerte veintiún niños y cinco adultos, y donde la última rescatada con vida ha sido una maestra de 58 años, que fue extraída de los restos del edifico tras pasar veinte horas entre cascotes.

Las instituciones gubernamentales y de la sociedad civil que participan en el rescate pidieron que los padres y familiares de quienes figuran como desaparecidos y podrían estar entre los escombros aportaran detalles esenciales para su identificación, como datos sobre vestuario, cadenas y características físicas. Pero sorprendentemente nadie se había identificado como allegado de Frida Sofía ante los miembros de Médicos sin Fronteras y de otras organizaciones que estaban organizaron brigadas para dar apoyo psicológico a víctimas y allegado.

LAS CLAVES El país vivió angustiado la lucha contrarreloj para rescatar a una escolar de 12 años que nunca existió

Sencillamente porque Frida Sofía nunca existió. Sólo un símbolo, un invento de medios de comunicación y vecinos, según advirtió anoche el subsecretario de la Marina, almirante Enrique Sarmiento. «No queda ya búsqueda de ningún niño. O fallecieron o están en sus casas u hospitales», señaló el militar, quien aclaró que «sí se busca a una mujer que trabajaba en la limpieza». Se acababa así la búsqueda fantasma más mediática del terremoto. Nadie sabe realmente el origen de la historia.

Mientras, el tiempo se agota. Según los expertos, nadie puede resistir sin agua más de 72 horas y el plazo se cumple hoy. No obstante, las familias piden más tiempo. Por ello, el Gobierno ha autorizado ya el uso de excavadoras en tres de los 38 edificios derrumbados por acción del terremoto del pasado martes -las autoridades redujeron la cifra de los 44 reportados inicialmente.

Críticas al Gobierno

Sin embargo, no todos aprueban esta decisión. Es el caso de Gabriela Cueto, una civil scout entrenada en rescates, quien denunciaba que, en un edificio de la colonia Del Valle, Protección Civil y el Ejército desalojaron a los voluntarios, impidiéndoles seguir buscando sobrevivientes. «Todavía puede haber personas vivas y ya no nos dejan entrar a sacarlos. Nosotros tememos que lo quieran demoler ya», aseguró angustiada. Agregó que bajo los cascotes podría haber al menos tres jóvenes. Citaba el caso de Juan Pablo, de 19 años, cuya madre pasó toda la noche en vela hasta que por la mañana los soldados la desalojaron.

También Evodio Darío Marcelino, un voluntario que trabaja en un edificio de viviendas derrumbado, avanzando centímetro a centímetro, sacando piedras con sus manos, alerta de que «todavía hay gente a la que se oye quejarse allí. Les faltan tres pisos para retirar el escombro».

El presidente del país, Enrique Peña Nieto, declaró ya tres días de luto oficial. En total, solo 53 personas pudieron ser rescatadas vivas desde que a las 13.15 horas del martes se produjo el temblor.

Las autoridades de Ciudad de México confirmaron que 48 hombres y 85 mujeres, 133 de los más de 251 fallecidos en la zona central de México, han sido víctimas mortales del seísmo que revivió las pesadillas del cataclismo que en 1985 dejó 10.000 muertos. Además, los heridos superan los 2.000.

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