Alemania vota para conocer a los socios de gobierno de Merkel

Angela Merkel visitó ayer una feria ganadera durante el último acto que realizó en la campaña de las legislativas. :: CARSTEN KOALL / EFE/
Angela Merkel visitó ayer una feria ganadera durante el último acto que realizó en la campaña de las legislativas. :: CARSTEN KOALL / EFE

El partido de la canciller se impondrá hoy con suficiencia ante un previsible y alarmante revés de los socialdemócratas

BERLÍN.

Tras una campaña electoral anodina y falta de emoción, los comicios legislativos que celebra hoy Alemania han ganado en suspense en los últimos días, no porque se dude de que los partidos de la Unión, cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU), vayan a imponerse con suficiencia, lo que permitirá la reelección de Angela Merkel como canciller federal, sino porque los conservadores han ido perdiendo fuelle según se acercaba la cita con las urnas.

Alarmantemente a la baja se sitúa también el Partido Socialdemócrata (SPD) y su candidato, Martin Schulz, el hombre que ha pasado en pocos meses de mesías de la izquierda europea a fracasado potencial. Todos los institutos demoscópicos alemanes coinciden en señalar en sus últimos pronósticos que, al igual que los conservadores, el SPD ha perdido claramente seguidores. Eso no ha sido obstáculo para que los candidatos luchen hasta la ultima jornada por ganarse a ese 30% de indecisos que se presumen.

Por eso ninguno pierde la esperanza, aunque son muy pocos los que realmente pueden alegrarse de la apertura de los colegios electorales. Los liberales (FDP), porque más que probablemente retornarán al Bundestag, el Parlamento federal, tras cuatro años de ausencia obligada después de su fracaso en 2013, cuando no superaron la barrera del 5% de votos. La Izquierda, porque, aunque no ha jugado un papel relevante en la campaña, apunta al alza en las encuestas, y también la polémica y ultranacionalista Alternativa para Alemania (AfD), que en las últimas seis semanas ha sabido explotar el tema de los refugiados y amenaza con convertirse en tercera fuerza parlamentaria, solo por detrás de las dos grandes formaciones tradicionales. Por su parte, Los Verdes parecen haber perdido ya la lucha por ese tercer puesto en la clasificación general y temen incluso sufrir un inesperado revés de última hora que podría incluso dejarles fuera de la cámara baja alemana.

LAS CLAVESEl Bundestag acogerá por primera vez en la historia la presencia de cuatro fuerzas pequeñas La canciller sueña con un pacto con liberales y verdes que evitaría repetir la gran coalición con el SPD

Los sondeos conceden a los conservadores de Merkel entre un 36% y un 39%, a los socialdemócratas entre un 20% y un 25%, a los liberales y La Izquierda hasta un 10%, respectivamente, a Los Verdes menos del 8%, y a los populistas de la Alternativa para Alemania hasta un 12%, estos últimos con fuerza al alza tras caer al final del verano hasta un 8%.

Crisis de refugiados

Curiosamente ha sido el retorno del debate sobre la crisis de los refugiados lo que ha hecho cambiar los pronósticos. Y eso que no existen motivos de alarma. Hace meses que ya casi no llegan peticionarios de asilo a Alemania y semanas en las que ha bajado drásticamente el número de migrantes que desde las costas de Libia arriesgan su vida para cruzar el Mediterráneo en dirección a Europa. Además la gran mayoría del mas de millón de refugiados que acogió Alemania en la segunda mitad de 2015 y principios de 2016 se encuentra ya acomodada en viviendas y residencias públicas, mientras se trabaja en su integración con clases de alemán, la escolarización de todos los menores y cursos de formación y adaptación profesional para quienes tienen posibilidades de ingresar en el mercado laboral.

El bajón de los últimos días de los conservadores y el alza de AfD ha desatado las alarmas en la Cancillería Federal al aumentar la incertidumbre sobre las posibles alianzas de gobierno posteriores. Al comenzar el verano, cuando a CDU/CSU se les adjudicaba hasta un 41% de votos, todo parecía indicar que el equipo de Merkel podría volver a gobernar con sus socios naturales del Partido Liberal, al sumar juntos una cómoda mayoría absoluta como en la segunda legislatura de la canciller entre 2009 y 2013. Ahora esa posibilidad parece casi un espejismo y las alternativas se complican. Se especula con un tripartito de conservadores, liberales y verdes, y, en el peor de los casos, con una reedición de la indeseada 'Grosse Koalition', lo que los alemanes, tan amigos de las abreviaturas, llaman la 'GroKo', que suena casi a monstruo horrible.

Los socialdemócratas, que con la nominación de Schulz en enero pasado vieron dispararse las intenciones de voto a su favor y llegaron a confiar entonces en la posibilidad de arrebatar el poder a Merkel, son conscientes ahora de que la probabilidad de que lleguen a encabezar un Gobierno es igual a cero. Los números no dan ni para una coalición con La Izquierda y Los Verdes o para una alianza con Los Liberales y Los Verdes. Y, llegado el caso, dependerá de sus resultados finales el que tenga el valor y la fuerza necesarios para volver a ser el socio menor de una 'GroKo', un matrimonio no ya de conveniencia, sino forzoso. Tras su espectacular arranque, Martin Schulz no consiguió mantener su popularidad al alza y su figura se ha ido desinflando. Incluso peligra su futuro al frente del SPD. Si su partido obtiene menos de un 23% de votos, el mínimo histórico de 2009, sus días estarán contados. Las especulaciones sobre su posible sucesión sitúan a la actual ministra de Trabajo, Andrea Nahles, al frente del cambio generacional.

La bisagra liberal

Satisfecho puede sentirse, por el contrario, el Partido Liberal (FDP). Tras la catástrofe de 2013 y cuatro años en el limbo, el tradicional partido bisagra retorna con fuerza de la mano de su joven líder Christian Lindner y puede sumar hasta un 10% o un 12% de votos. Su aspiración es dar la mayoría necesaria a los conservadores y gobernar como socio menor, un papel que ha cumplido tradicionalmente con la CDU/CSU, pero también con el SPD en los años 70 y comienzos de los 80 del pasado siglo. Las cosas pueden complicarse si esa suma no cuadra y el equipo de Merkel apuesta por redondearla con el apoyo de Los Verdes. Un tripartito así funciona ya en el estado federado de Schleswig-Holstein desde junio y es una alternativa que no descarta la canciller federal, aunque será necesario convencer a sus escépticos hermanos socialcristianos.

Los Verdes llevan estancados en un potencial 8% desde hace meses y con una preocupante tendencia a la baja. Esperan beneficiarse de los indecisos que nunca votarían a la derecha, se encuentran desencantados con el SPD y tampoco comulgan con La Izquierda. Tras saber lo que es estar arrimado al poder, ansían volver al Ejecutivo e incluso se han mostrado dispuestos a negociar una alianza con Merkel.

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