Sudáfrica espera ansiosa el 'zexit'

Jacob Zuma. :: Reuters/
Jacob Zuma. :: Reuters

GERARDO ELORRIAGA

Los informativos de los canales sudafricanos de televisión conectan constantemente con los reporteros apostados en las inmediaciones del hotel Saint George de Pretoria. La noticia de la renuncia del presidente Jacob Zuma sobrevuela todos los medios de comunicación desde hace una semana y se ha vuelto un hecho «inminente» según todas las fuentes. La cúpula del Congreso Nacional Africano (CNA), el partido gobernante, reunida en este establecimiento de la capital, ha debatido la manera de deshacerse del actual jefe del Ejecutivo.

El proceso, conocido popularmente como 'zexit', ha exigido muchas horas del Comité Nacional Ejecutivo, dividido sobre la manera y conveniencia del trámite, y negociaciones secretas entre el mandatario y Cyril Ramaphosa, presidente de la formación e hipotético sucesor.

La salida de Zuma parece un objetivo claro desde que Ramaphosa accedió a la dirección del partido el 18 de diciembre. El presidente del país más rico de África durante los últimos nueve años se ha convertido en un lastre demasiado pesado para la coalición gubernamental, castigada rigurosamente en los últimos comicios municipales. La agitada escena política de la república austral no ha dejado de sumar controversias desde que accedió a su primer mandato, pero la situación se ha deteriorado hasta el punto de que el CNA teme que la degradación ponga en peligro su victoria en la próxima cita electoral.

El pasado convulso del presidente cuestionó su candidatura para reemplazar a Thabo Mbeki, su predecesor, pero el apoyo de sus viejos camaradas en la lucha antiapartheid le catapultó hasta la presidencia. Ni siquiera asuntos tan turbios como la aceptación de sobornos y la denuncia de agresiones sexuales, entre otros cargos, le supusieron un escollo definitivo.

Muchos de aquellos colegas han lamentado, incluso públicamente, aquella medida tan arriesgada. La vida política de Zuma ha sido una sucesión de extravagancias y salidas de tono. Su gestión ha puesto de manifiesto su incapacidad para abordar la desigualdad social, la crisis económica y la falta de oportunidades de la comunidad negra, carente aún de recursos básicos.

Las sospechas de corrupción se han acumulado desde entonces. El 'Zumagate', el escándalo relacionado con el uso de fondos públicos para la reforma de su vivienda campestre, nutrió las críticas al presidente, pero ha sido la irresistible ascensión de los hermanos Gupta el motivo que ha generado el mayor descrédito. El rápido encumbramiento económico de esta familia de origen indio aparece vinculado a sus contactos con el dirigente, circunstancia que ha desembocado en un rechazo general.

Cuestión de confianza

No hay duda de que Ramaphosa busca una salida rápida a esta situación para no poner en peligro su deseo de llegar a la presidencia en las elecciones del próximo año. Zuma ha de enfrentarse el 22 de febrero a una nueva cuestión de confianza en el Parlamento mientras arrecian las protestas populares.

La oposición incluso ha exigido la disolución de la Cámara en este 'impasse' que monopoliza la atención de la opinión pública. La Alianza Democrática, la principal formación opositora, y los radicales Luchadores por la Libertad Económica coinciden en la necesidad de su salida.

Algunos rumores apuntan que el denostado estadista ha aceptado la partida, pero que exige dinero y seguridad para enfrentarse a un futuro judicial lleno de incertidumbres. Otros apuestan a que conseguirá superar una vez más este escollo e incluso la nueva acometida parlamentaria. Todos permanecen atentos al Saint George.

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