Somalia acusa a la milicia Al-Shabab del atentado en Mogadiscio

Uno de los heridos en Mogadiscio, en el momento de ser evacuado por un avión militar turco. :: M. A. / afp/
Uno de los heridos en Mogadiscio, en el momento de ser evacuado por un avión militar turco. :: M. A. / afp

Ningún grupo ha reivindicado el atentado en la capital del país, en el que pueden haber fallecido más de 300 personas

GERARDO ELORRIAGA

Nadie ha reivindicado aún el atentado que el pasado sábado devastó el área de Zoobe, una zona céntrica de la capital somalí Mogadiscio. El último balance oficial habla de 276 muertos y 300 heridos, aunque algunas fuentes aumentan considerablemente el número de víctimas mortales y advierten de la imposibilidad de identificar muchos de los restos humanos encontrados en el área afectada.

La milicia de Al-Shabab, a la que se atribuye el atentado, no ha asumido la autoría tal y como ha hecho en operaciones precedentes, también saldadas con muertes de inocentes. La enorme repercusión sobre la población civil parece ser la causa del mutismo, aunque sus medios de comunicación han informado de lo acontecido. Cientos de personas con bandas rojas en la cabeza desfilaron ayer por las calles de la urbe en repulsa del acto terrorista.

El vehículo que originó la mortífera explosión fue interceptado por una patrulla, según las hipótesis que barajan los medios locales. La deflagración consiguiente alcanzó a un camión cisterna que transportaba combustible y multiplicó sus efectos. La destrucción alcanzó al Safari Hotel, que se vino abajo, las tiendas y restaurantes cercanos, puestos ambulantes y decenas de vehículos que circulaban por las inmediaciones. Decenas de personas perecieron carbonizadas y otras muchas resultaron sepultadas bajos los escombros de los edificios desplomados o en llamas. El Ministerio del Interior ha reconocido que tan sólo 111 de los fallecidos han sido identificados.

El asalto del Ministerio de Asuntos Exteriores, situado en las inmediaciones, parece ser el objetivo último y fallido. Dos horas después, otro coche detonó cerca de un concurrido mercado en el distrito de Wajadir, aunque sólo ocasionó dos muertos y un sospechoso resultó detenido. A lo largo de la última década, Al Shabab ha actuado contra oficinas gubernamentales, hoteles y restaurantes, dando lugar a matanzas indiscriminadas, aunque, en la mayoría de los casos, su blanco preferido era la clase política y empresarial que protagoniza la recuperación del Estado somalí.

Apoyo material

La escasa atención mediática generada por el suceso ha sacudido las redes sociales, incapaces de explicar la razón por la que los cientos de fallecidos por el terror yihadista en África reciben menos atención que los 22 muertos en el concierto de Manchester.

Las cancillerías occidentales han condenado la presunta acción de Al-Shabab, aunque el apoyo material más importante ha correspondido a Turquía, el aliado más cercano del Gobierno de Mogadiscio. El Ejecutivo de Ankara ha enviado equipos sanitarios y un avión medicalizado para transportar a 50 heridos de especial gravedad. Estados Unidos también ha prometido reforzar su apoyo militar, hasta ahora circunscrito al apoyo logístico y el envío de drones en misiones contra líderes de la organización afín a Al-Qaida.

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