Mugabe reaparece y apura el plazo dado por los militares para que dimita

Mugabe, ayer, en la Universidad de Harere. :: afp/
Mugabe, ayer, en la Universidad de Harere. :: afp

Zimbabue se prepara para la celebración de una insólita manifestación contra el presidente y su clan

GERARDO ELGORRIAGA

Robert Mugabe apeló ayer a la autoridad que le ha sido conferida para inaugurar la ceremonia de graduación en la Open University de Harare, la capital de Zimbabue. Ese poder, sin embargo, parece ya meramente formal y se interpreta como una anécdota el hecho de que asistiera al acto, una tradición anual del Ejecutivo zimbabuo. No obstante, el veterano presidente se resiste a dimitir, tal y como pretenden los militares, y parece determinado a mantenerse en su cargo hasta las elecciones de 2018.

Las informaciones procedentes de la república austral aseguran que mañana finaliza el plazo para una decisión voluntaria y fuentes del partido progubernamental Zanupf advierten de que si esa renuncia no se produce, se iniciaría el próximo martes un procedimiento parlamentario de 'impeachment' o destitución.

La aparición pública del dirigente, bajo arresto domiciliario desde que el general Constantine Chiwenga diera el golpe de Estado hace tres días, ha coincidido con un comunicado castrense, retransmitido por la televisión, en el que se alude a «significativos progresos», no especificados, en las conversaciones con el líder. Las medidas de presión pueden incrementarse hoy tras la marcha convocada en Harare por Chris Mutsvangwa, presidente de la Asociación de Veteranos, para reclamar su partida y «acabar con el trabajo que el Ejército ha comenzado», tal y como señaló en una rueda de prensa. El llamamiento y la previsible respuesta de carácter masivo resultan insólitos en un país en el que, durante cuatro décadas, el Gobierno ha impedido cualquier manifestación de signo contrario.

El acto académico presidido por Mugabe no contó con la presencia de su esposa Grace ni la del ministro Jonathan Moyo, detenido por las Fuerzas Armadas bajo la acusación de provocar «sufrimiento social y económico» a la población. Los conspiradores han evitado referirse a su iniciativa como un 'putsch' y, hasta ahora, la han justificado como una medida para limpiar de «criminales» el entorno del presidente, una alusión a los seguidores de la Primera Dama, a quien Mugabe pretendía colocar como sucesora. Al menos tres miembros del Gobierno y varios del G40, grupo parlamentario afín, se hallan entre los arrestados. El ministro de Exteriores, Walter Mzembi, también perseguido, se hallaba en el extranjero en viaje oficial y no ha regresado.

Anuencia de China

El reciente viaje del general Chiwenga a China ha generado rumores sobre la anuencia de Pekin al cambo político en ciernes. China es el mayor aliado político y comercial de Zimbabue y ha llevado a cabo grandes inversiones en infraestructuras, recursos energéticos y ha levantado un complejo comercial de grandes proporciones en la capital.

Tanto EE UU como Europa mantienen una política de aislamiento del régimen zimbabuo y el secretario de Estado norteamericano Rex Tillerson ha solicitado la constitución de un gobierno civil en breve plazo y la convocatoria de elecciones democráticas.

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