Jacob Zuma cede a las presiones de su partido y dimite como presidente de Sudáfrica

R. C. JOHANNESBURGO.

Jacob Zuma anunció ayer que dimite como presidente de Sudáfrica en cumplimiento de las órdenes de su propio partido, el Congreso Nacional Africano (CNA), que le había dado un ultimátum para renunciar por su mala imagen y por los graves escándalos de corrupción que lo rodean. «He llegado a la decisión de dimitir como presidente de la república con efectos inmediatos», comunicó, en un discurso público realizado poco antes de la medianoche, hora del fin del plazo otorgado por el CNA bajo la amenaza de forzar su salida hoy mediante una moción de censura en el Parlamento.

Pese manifestarse en «desacuerdo» con la maniobra, Zuma explicó que siempre fue «un miembro disciplinado» del partido, cuyas normas internas obligan a todos sus afiliados a acatar las órdenes de la cúpula, incluidos los cargos electos. «El CNA nunca deberá estar dividido en mi nombre», recalcó, en una llamada a que no haya incidentes violentos debido a su marcha forzada.

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