El hombre fuerte de Harare promete ser un «sirviente» del pueblo zimbabuo

GERARDO ELORRIAGA

El antiguo vicepresidente Emmerson Nnangagwa, el nuevo hombre fuerte de Zimbabue, prometió ayer convertirse en «el sirviente del pueblo», durante un discurso a la multitud concentrada frente a la sede central del partido gubernamental, ZANU-PF, en Harare donde fue recibido tras su regreso de Sudáfrica.

Aseguró que estamos ante «el comienzo de una nueva democracia», demandó el trabajo conjunto para impulsar la economía y crear empleo y prometió inversiones extranjeras. El antiguo aliado de Mugabe será investido mañana como nuevo jefe de Estado por su condición de dirigente de la formación mayoritaria.

El dirigente fue envenenado el pasado 12 de agosto, según manifestó él mismo en su discurso, y aseguró que huyo del país tras ser destituido por temor de que intentaran atentar contra su vida. Conocido como 'el Cocodrilo', mencionó la creciente interferencia de personas ajenas al Ejecutivo en las gestiones políticas, -en una velada alusión a Grace Mugabe, a quien su marido pretendía dejar como sucesora- y agradeció al Ejército su intervención.

Las referencias al trabajo, la unidad y la paz resultaron atractivas para la audiencia, que aplaudió entusiasmada. Sin embargo, Nnangagwa no hizo ninguna referencia concreta sobre sus próximos pasos ni mencionó a la oposición. El país vive momentos de euforia tras la dimisión del veterano presidente, pero los analistas se preguntan si esta lucha por el poder dentro del partido oficial se traducirá en cambios significativos dentro de un régimen autoritario que ha acosado sistemáticamente a sus rivales.

La renuncia de Mugabe es, hasta ahora, la única novedad en un país en el que todas las decisiones se toman dentro del ZANU-PF.

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