«Eligieron un objetivo fácil»

Los activistas optaron por atacar un lugar que estuviera lejos de los cinturones de seguridad vigilados por el Ejército egipcio en la región

JORGE FUENTELSAZ

La masacre perpetrada contra la mezquita sufí de Al Rauda, en la que han muerto 270 personas, ha golpeado el talón de Aquiles de la seguridad egipcia en el norte del Sinaí, Bear Al Abd, un pueblo poco protegido, a tan solo 50 kilómetros de una zona de exclusión militar.

Para esta acción «eligieron un objetivo fácil», dijo el analista Mohamed Gomaa, en referencia a que los terroristas planearon su ataque en una población ubicada fuera del cinturón de seguridad impuesto por el Ejército egipcio en la región del Norte del Sinaí desde el 24 de octubre de 2014.

Además, Gomaa hizo hincapié en que las mezquitas en Egipto no están vigiladas por las fuerzas de seguridad, como sí ocurre con las iglesias. Eso sitúa al Estado Islámico como más que probable autor de la masacre. En primer lugar porque la organización terrorista sí ha atentado contra templos musulmanes. Y, además, porque considera «infieles» a los sufíes, corriente islámica muy popular en Egipto, contra la que los yihadistas ya han actuado en este mismo país.

El 19 de noviembre de 2016 el grupo terrorista Wilaya Sina (Provincia del Sinaí, en árabe), la filial egipcia del Estado Islámico, publicó un vídeo de la decapitación de un destacado líder sufí del Sinaí, Abu Haraz, al que acusó de «practicar la magia». Antes, el 26 de julio de 2014, una mezquita sufí de la ciudad de Al Arish fue atacada con seis proyectiles RPG, sin que hubiera víctimas.

Desde que en octubre de 2014 el presidente El-Sisi declarara el estado de emergencia en la zona que se extiende desde la ciudad de Al Arish hasta la ciudad de Rafah, en la frontera con Gaza, el Ejército y los militantes armados del Estado Islámico han mantenido una guerra sin cuartel en la que han muerto cientos de personas.

Las autoridades impusieron el toque de queda y un bloqueo informativo total en esta región del norte del Sinaí, e impiden el acceso a los medios de comunicación locales e internacionales.

«Cobarde» y «atroz»

Desde la ONU se condenó el «cobarde ataque terrorista», en la mezquita de Al Rauda. En un comunicado, el secretario general del organismo internacional, António Guterres, expresó «en los más duros términos» su rechazo por este atentado. También dijo que confía en que los responsables de la matanza sean llevados rápidamente ante la justicia, e hizo votos para que se recuperen pronto los heridos.

Por su parte, el Consejo de Seguridad de la misma institución calificó el ataque como «cobarde» y «atroz», según recoge el comunicado difundido por el presidente de turno de ese órgano, el embajador italiano Sebastiano Cardi.

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