El Ejército toma el control en Zimbabue y pone bajo arresto a Mugabe

Dos mujeres pasan junto a un tanque desplegado ayer en las calles de Harare, capital de Zimbabue. :: Jekesai NJIKIZANA / afp/
Dos mujeres pasan junto a un tanque desplegado ayer en las calles de Harare, capital de Zimbabue. :: Jekesai NJIKIZANA / afp

Los oficiales alzados enmascaran el golpe de Estado como una operación para «perseguir a los criminales» que rodean al mandatario

GERARDO ELORRIAGA

Las Fuerzas Armadas de Zimbabue enmascaran oficialmente el golpe de Estado efectuado ayer. El general Sibusiso Moyo, uno de los oficiales alzados, declaró ayer en la televisión nacional que la operación tan sólo pretende perseguir a los «criminales que se hallan en el entorno de Mugabe», mientras el presidente se hallaba bajo arresto domiciliario y en buenas condiciones de salud, según anunció su colega sudafricano Jacob Zuma, con quien habló por teléfono.

Las informaciones que también apuntaban que el veterano dirigente, de 93 años de edad, se había negado a recibir a los sublevados, contrastaban con los rumores de que durante toda la mañana del miércoles tuvieron lugar reuniones para discutir el destino de Grace Mugabe. Las últimas noticias, no confirmadas, apuntaban que la primera dama había abandonado el país rumbo a Namibia.

Los medios locales anunciaron la detención de tres ministros, incluido el titular de Economía, Ignatius Chombo, uno de los principales aliados de la esposa de Mugabe. Tal y como revelan las imágenes difundidas, los militares patrullaban las calles de la capital, Harare, y mantenían el control de los principales centros administrativos, el Parlamento, el Tribunal Supremo y las sedes de la radio y la televisión. También se ha conocido que durante la madrugada del miércoles se escucharon disparos en varios barrios de la ciudad.

Nuevo hombre fuerte

El país mantiene su pulso habitual, aunque se mantiene la incertidumbre sobre el futuro inmediato. La esperanza de quienes atisban un proceso de democratización contrasta con la opinión de aquellos que explican la iniciativa militar como una drástica maniobra para apoyar a uno de los bandos que, dentro del partido gubernamental, se disputan la sucesión de Mugabe.

La destitución del vicepresidente Emmanuel Mnangagwa, llevada a cabo el pasado día 6, ha sido el desencadenante de esta operación y las especulaciones atribuyen al político, miembro de la vieja guardia guerrillera y conocido como 'El cocodrilo', la condición de nuevo hombre fuerte de Zimbabue.

La rebelión castrense supone la apuesta del Ejército por el sector del ZANU-PF, formación gubernamental, que se oponía a la fulgurante ascensión política de Grace Mugabe. La esposa del anciano líder contaba con el apoyo del ala juvenil del partido y el colectivo G40, formado por los parlamentarios más jóvenes, para contrarrestar la hostilidad de la Asociación de Veteranos de Guerra, dirigida por Chris Mutsvangwa, que ya ha manifestado su alegría por la caída en desgracia de «un dictador que, al envejecer, se rindió a una banda de ladrones capitaneada por su mujer».

El 'putsch' parece haber malogrado este intento de renovar el 'establishment' y retirar a la elite que se bregó en la lucha por la independencia de Gran Bretaña. En cualquier caso, en esta pugna, la oposición se antoja hasta ahora un convidado de piedra. A pesar de que llegó a compartir el poder con su rival Moses Tsvangirai, del Movimiento para el Cambio Democrático, Mugabe ha impedido, incluso a través de la violencia, cualquier cambio efectivo de las estructuras autoritarias implementadas hace cuatro décadas.

La Unión Africana ha condenado el golpe y la Comunidad para el Desarrollo de África Austral, organización regional, ha enviado delegados a Harare para buscar una solución negociada. Las cancillerías occidentales han llamado a la calma y han mostrado su deseo de que los acontecimientos supongan una oportunidad para las reformas demandadas por la población.

El gobierno zimbabuo es un paria en el seno de la comunidad internacional por la represión autoritaria contra oponentes y minorías como la ndebele o la de origen europeo. China es el principal socio del antiguo líder anticolonial y no alineado, acusado de fomentar la corrupción y el colapso económico del antaño próspero territorio.

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