Diario Sur

Testimonios de malagueños desde el corazón del atentado de Londres

Casto López y Beatriz Rebolledo
Casto López y Beatriz Rebolledo / SUR
  • Beatriz Rebolledo trabaja como enfermera en el Hospital Saint Thomas, junto al puente de Westminster

  • Casto López trabaja en la capital británica y ha vivido el ataque desde un autobús, camino de King Cross

Beatriz estaba en quirófano justo cuando se desató el infierno. «Estábamos haciendo la lista de pacientes programados cuando se ha encendido la señal de 'alerta'», explica esta malagueña que lleva 2 años y medio trabajando como enfermera en el Hospital Saint Thomas, muy cerca del lugar donde al menos una mujer ha muerto y se han registrado varios heridos en un atentado en el corazón de Londres.

Desde la ventana del Hospital Saint Thomas

Desde la ventana del Hospital Saint Thomas / SUR

«Hemos tenido que terminar con pacientes para dejar los quirófanos disponibles para las victimas», cuenta Beatriz Rebolledo, que a sus 26 años ha vivido en primera persona el ataque junto al Parlamento de Londres. Desde la ventana, se veían todas las ambulancias y helicópteros. Mientras, no paraban de ingresar pacientes en urgencias: «Hay víctimas que se han llevado a otro hospital de la zona, Kings Colleage, porque tiene neurocirugía y el nuestro no». «En el propio puente han reanimado a algunas de las víctimas».

Todo el personal de quirófano se estaba preparando «por lo que pudiera hacer falta, ya que no se sabía qué se iba a necesitar», así que han preparado los quirófanos con todos los sets de emergencia. Finalmente, el hospital ha establecido dos turnos, para tener «gente de refresco» en los equipos. «No se sabe cuánto personal van a necesitar, así que estoy a la espera de que me llamen de nuevo, vivo a 10 minutos del hospital y estoy localizada para intervenir en cualquier momento».

Beatriz antes de entrar a quirófano

Beatriz antes de entrar a quirófano

Relativamente cerca, otro malagueño, Casto López, volvía a casa en autobús. Las patrullas de policía cruzaban las calles y el cielo se llenaba con el estruendo de los helicópteros. «Nada más que he llegado a casa, hemos puesto la televisión y nos hemos encontrado con esto», explica este joven que vive en Londres con Marie, su novia. Precisamente, ella vivía en París cuando sucedieron los atentados. «Últimamente, en los periódicos y las noticias se ha hablado mucho de que algo así podría ocurrir. Y nos lo temíamos. Seguramente a partir de esto sí que se va tener más en cuenta la seguridad», cuenta él. Ya en casa, en King Cross, dentro de la Zona Uno, decían «sentirse más seguros».