Diario Sur

Pekín viste de patriotismo el boicot económico a Seúl

Los cancilleres de China, Wang Yi, y Estados Unidos, Rex Tillerson. :: reuters
Los cancilleres de China, Wang Yi, y Estados Unidos, Rex Tillerson. :: reuters
  • El Gobierno chino decreta represalias por la decisión de Corea del Sur de pedir a EE UU un escudo antimisiles por temor al belicoso vecino del norte

Frente al intervencionismo militar del que EE UU hace gala por el mundo, China mantiene que uno de los principales pilares de su política internacional es la no interferencia en asuntos internos de terceros países. La realidad demuestra estos días que, si bien es cierto que Pekín solo envía a su ejército al extranjero con mandato de la ONU, la cúpula del régimen comunista no se queda de brazos cruzados cuando un país toma decisiones contrarias a sus deseos. Entonces golpea donde más duele, en la cartera, como hace ahora con Corea del Sur.

La decisión que ha provocado el duro boicot económico decretado por Pekín en teoría no tiene que ver con China: Seúl está instalando con la ayuda de Washington un escudo antimisiles -conocido por el acrónimo en inglés Thaad- para defenderse de la intermitente amenaza de los misiles de Corea del Norte. Las declaraciones el viernes del nuevo secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, dejan claro que se trata de un sistema clave, ya que el Ejecutivo de Donald Trump considera incluso posible una intervención militar contra Pyongyang si el régimen de Kim Jong-un continúa armándose.

China cree que ese sistema defensivo -diseñado por la multinacional americana Lockheed Martin- es una amenaza para las zonas cuya soberanía se disputa con otros países en el Pacífico, e incluso teme consecuencias en su propio territorio. Por eso, después de infructuosas protestas en el ámbito diplomático, el gigante asiático pasó al ataque con una estrategia que arenga el latente espíritu ultranacionalista de la población y busca dañar la economía surcoreana en un momento muy delicado, tras la destitución de la presidenta, Park Geun-hye.

Repercusiones turísticas

La muestra más evidente de que está teniendo éxito se produjo hace una semana, cuando los 3.300 pasajeros chinos de un crucero que regresaba de Japón a China se negaron a desembarcar en la isla de Jeju, uno de los pocos territorios a los que pueden acceder sin visado. Pero el barco tuvo que salir precipitadamente con rumbo a Tianjin desbaratando los planes de decenas de autobuses y guías turísticos que esperaban a los viajeros. La mayoría asegura que fue una reacción espontánea, pero el Gobierno chino lleva ya una semana exigiendo a las agencias locales que no ofrezcan viajes a la hermana capitalista de Corea.

El diario oficialista 'Global Times', controlado por el Partido Comunista, reconoció ayer en un artículo que «las sanciones económicas contra Corea del Sur son necesarias y efectivas». Según el rotativo, la economía surcoreana es mucho menor que la chinay depende de ella para el comercio. «Las sanciones tendrán un impacto negativo en los intereses de las corporaciones surcoreanas, que entonces ejercerán presión en el ámbito político (.). Eso hará que los dirigentes surcoreanos se lo piensen dos veces antes de continuar con el Thaad». Alto y claro.

La multinacional que más está sufriendo es Lotte, que aporta el terreno sobre el que se desplegará la principal parte del sistema de defensa. El conglomerado, con decenas de supermercados en China, está siendo víctima del boicot ciudadano más evidente. Algunos incluso publican en Internet vídeos de cómo dañan productos que se venden en los locales o destrozan electrodomésticos de marcas como LG.

'Global Times' aplaude el boicot. «Todos los países tienen derecho a sancionar a quienes suponen una amenaza para su soberanía y sus intereses estratégicos», publicó el lunes. Además, el diario se despachó a gusto con un gráfico en el que incluía a Lotte y Samsung entre las diez empresas extranjeras más odiadas de China. La fuente de la supuesta encuesta es una web del mismo rotativo.

No importa que las informaciones puedan ser 'hechos alternativos', porque lo relevante es incitar al odio contra cualquier aspecto de Corea del Sur. Incluidos actores y cantantes. Lo sabe bien Taeyeon, miembro del popular grupo pop 'Girls' Generation'. Hace unos días publicó en Instagram -una red social censurada en China- una foto de un caramelo de Lotte que calificó de «riquísimo». De inmediato, internautas chinos le dieron la espalda. decidieron darle la espalda.

«La última muestra de patriotismo acredita que la juventud china pone a su país por delante de sus ídolos surcoreanos», escribió 'Global Times', que lanzó una seria advertencia al mundo: «El patriotismo del pueblo chino no debe ser infravalorado». De hecho, se confirma que puede ser incluso más temible que su poderío militar.

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