Diario Sur

Muere ahogado en una alcantarilla al tratar de recuperar unas llaves

  • Un estudiante universitario de 21 años de Abbiategrasso, localidad de la provincia de Milán, en el norte de Italia, quedó atrapado y no consiguió salir del agujero

¿Quién no ha temido alguna vez que se le caigan las llaves en una alcantarilla o en el hueco del ascensor? Este miedo se hizo realidad en la madrugada del sábado para Luca Adami, un estudiante universitario de 21 años de Abbiategrasso, localidad de la provincia de Milán, en el norte de Italia. En una situación tan absurda como triste, el joven se ahogó cuando trataba de recuperar las llaves de su coche, atrapadas en una arqueta.

Después de una noche de bares con su novia y amigos, en la que según estos últimos sólo se tomó un par de cervezas, Adami se dirige a su coche, aparcado en el centro del pueblo, para volver a casa cuando tiene la mala suerte de que se le caigan las llaves dentro de una boca del sistema de alcantarillado público. Registraron sus movimientos algunas cámaras de seguridad de la zona, en cuyas grabaciones se ve cómo logra retirar la reja que cubre la arqueta. Está solo y probablemente le debió de parecer que era demasiado tarde para pedir ayuda o llamar a sus padres.

Adami introduce los brazos y la cabeza dentro de la alcantarilla para intentar recuperar las llaves. Es un espacio angosto, de un metro y medio de profundidad y en cuyo fondo hay una mezcla de agua y barro de entre 30 y 40 centímetros de alto. Se convertirá en su trampa mortal. Queda atrapado y no consigue sacar el cuerpo del agujero mientras agita en vano los pies. Son las 2:15 horas. Tras unos minutos de lucha, deja de moverse. Se ha ahogado.

Dos piernas inmóviles

Una media hora después pasan por allí dos jóvenes que se topan con dos piernas inmóviles que salen de la alcantarilla. Se asustan, tratan de ayudarle y llaman a los servicios de emergencia, pero ya es tarde. Poco después llegan los bomberos y una ambulancia , pero los sanitarios sólo podrán certificar su fallecimiento.

En Abbiategrasso nadie acaba de creerse que Luca muriera en un accidente tan absurdo. Lo recuerdan como un chico tranquilo, muy implicado en su parroquia. Le interesaba la política (militaba en las juventudes del Partido Democrático) y estudiaba Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Milán. En el funeral, celebrado ayer, se congregó una multitud.

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