Diario Sur

La renuncia del 'líder mínimo'

Hollande, en la comparecencia en la que anunció su adiós. ::  GUILLAUME SOUVANT / afp
Hollande, en la comparecencia en la que anunció su adiós. :: GUILLAUME SOUVANT / afp
  • Rendido a la evidencia de su impopularidad, Hollande anuncia que no se presentará a la reelección en el Elíseo

Rendido a la evidencia de su impopularidad, François Hollande arroja la toalla. A los 62 años renuncia a seguir en el poder y no se presentará a la reelección para un segundo mandato en la presidencia de Francia. El jefe del Estado lo anunció ayer en una alocución radiotelevisada en directo desde el palacio del Elíseo en el día en que se abrió el plazo de presentación de candidaturas para las primarias socialistas del 22 y 29 de enero próximo. La retirada de Hollande, sin precedentes desde la fundación en 1958 de la Quinta República, deja vía libre a una candidatura del primer ministro, Manuel Valls, que el pasado fin de semana había dicho estar preparado para asumir el reto.

«La experiencia me ha aportado la humildad que es indispensable a la acción pública. He podido tener una capacidad de resistencia inagotable frente a la adversidad. Los ritos del poder nunca me han hecho perder mi lucidez. Hoy soy consciente de los riesgos que haría correr una iniciativa que no aglutinara en torno a mi persona. Por eso he decidido no ser candidato a renovar mi mandato», anunció visiblemente emocionado y con corbata negra en una comparecencia de diez minutos de duración.

«Movido por el interés superior» de Francia, Hollande declaró que en los próximos cinco meses hasta las presidenciales de la próxima primavera «mi deber será dirigir este país consagrándome plenamente y con total dedicación a la República» en un clima de amenaza máxima por el terrorismo yihadista. Tras reconocer que los resultados de su política, sobre todo en la lucha contra el paro, «llegan más tarde de lo que había anunciado», proclamó que «como socialista no me puedo conformar a la dispersión de la izquierda».

Manuel Valls

Los últimos sondeos otorgaban el 7% de las intenciones de voto a una candidatura de Hollande que suben al 9% si Valls es el postulante socialista mientras que el exministro crítico Arnaud Montebourg, que ayer formalizó la suya, debe contentarse con un 5%. Los competidores que concurren al margen de las primarias van mejor servidos: Emmanuel Macron, de 14% a 17%; y Jean-Luc Mélenchon, 12%. En todas las hipótesis el conservador François Fillon se impondría a la ultraderechista Marine Le Pen en el duelo final de la segunda vuelta con el 66% de los votos frente al 34%.

Según el último barómetro político, Hollande apenas cosechaba un 13% de opiniones favorables en la ciudadanía. Lastrado por esa abisal impopularidad, es «el líder mínimo» como le bautizó el diario conservador 'Le Figaro' en un editorial en el que sentenciaba que «el rey está desnudo, todo el mundo lo ve, pero él es el único que lo ignora». Su fragilidad abrió numerosos apetitos en un bando progresista calificado como «la izquierda Titanic» por el periódico progresista 'Libération', que lamentaba que la mayoría gubernamental «se prepara de manera suicida a multiplicar los candidatos a la presidencial».

La espantada de Hollande es histórica. Hasta la fecha ningún presidente de la Quinta República había renunciado a repetir en el Elíseo. El general Charles de Gaulle (1958-1965 y 1965-1969), el socialista François Mitterrand (1981-1988 y 1988-1995) y el neogaullista Jacques Chirac (1995-2002 y 2002-2007) encadenaron dos mandatos. El centrista Valéry Giscard d'Estaing (en 1981) y el conservador Nicolas Sarkozy (en 2012) fracasaron en su tentativa de reelección. El gaullista Georges Pompidou falleció en 1974 durante el ejercicio de sus funciones.

Sin referirse a su eventual candidatura, Valls transmitió al presidente su emoción, respeto, fidelidad y afecto por una decisión «difícil, madurada, grave y de hombre de Estado». A juicio de Fillon, con su renuncia Hollande «admite con lucidez su fracaso patente que le impide ir más lejos». Macron, su rebelde ahijado político, saludó una decisión «valiente y digna».