Diario Sur

Wall Street gobernará con Trump

Donald Trump, durante la cena que compartió el lunes con el antiguo aspirante republicano a la presidencia Mitt Romney (decha.). :: lucas jackson / reuters
Donald Trump, durante la cena que compartió el lunes con el antiguo aspirante republicano a la presidencia Mitt Romney (decha.). :: lucas jackson / reuters
  • El magnate sitúa en el Tesoro a un antiguo ejecutivo de Goldman Sachs y dice que dejará sus negocios para ser el presidente de EE UU

nueva york. Parecía lo natural que un multimillonario como Donald Trump se rodease de otros multimillonarios para gobernar, además de las cabezas parlantes que veía en Fox News. El último que ha añadido a la lista fue socio de Goldman Sachs, como su padre, antes de canjear sus acciones en el gigante de Wall Street y dedicarse a financiar superproducciones de Hollywood. Steven Mnuchin, que en enero será el nuevo secretario del Tesoro, promete llevar a cabo la voluntad de su jefe de desregularizar a la banca para que el dinero vuelva a rodar sin freno en Wall Street.

Cuando Barack Obama llegó al poder, hacía sólo cuatro meses que la caída de Lehman Brothers y el rescate de la aseguradora AIG desataron la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión. Muchos países, incluyendo España, aún no se han recuperado. En lugar de aplicar las medidas de austeridad que la Unión Europea decidió imponer, Obama optó por un costoso plan de estímulo económico que convirtió EE UU en el país occidental que antes salió de esta recesión. El resto de sus esfuerzos en este sector los concentró en imponer regulaciones a la banca que impidieran la conducta temeraria de la ingeniería financiera que creó las hipotecas basura, entre otros instrumentos diseñados para el rápido enriquecimiento. Trump se ha pronunciado en contra de todos estos controles y ha prometido dejar más suelta a la banca para que vuelvan a fluir el dinero y los préstamos fáciles. En sus primeras declaraciones desde que fue elegido para el Departamento del Tesoro, Mnunchin le da razón y promete desmantelar la ley de regulación financiera. «El problema número uno con (la norma) Dodd-Frank (de reforma de Wall Street y protección al consumidor) es que es demasiado complicada y frena los préstamos», dijo a CNBC. «Nuestra prioridad será desmontarla».

Lo mismo ocurrirá con la llamada regla Volcker, que impide a los bancos involucrarse en inversiones especulativas con el dinero de sus clientes de un modo que no beneficie a estos, aunque incluye una serie de excepciones. Las grandes entidades no han cumplido con ella porque la consideran «demasiado oscura», dijo Mnunchin, que ahora habla como Goldman Sachs por boca del Tesoro.

Trump también ha prometido rebajar los impuestos a los más acaudalados, de casi el 40% al 33%; y los de las empresas del 35% al 15%. Según Mnunchin, este descenso se verá compensado con menos deducciones fiscales. La Tax Foundation cree que eso significará que el 1% más acaudalado de la población ganará al menos un 10% más durante la presidencia de Trump. Una rebaja neta de 215.000 dólares (203.000 euros) en los impuestos del año que viene, según el Tax Policy Center. Mnuchin ha prometido trabajar con el Congreso de mayoría republicana para asegurarse de que la clase media también disfruta de un recorte de impuestos.

Conflicto de intereses

El 'pequeño' asunto pendiente es cómo evitar que todo eso y mucho más resulte en un conflicto de intereses para el presidente electo, que dice estar «trabajando por la clase obrera». Trump aún no ha dado una conferencia de prensa como futuro mandatario, pero la promete para el día 15, cuatro días antes de que se reúna el colegio electoral para formalizar el voto a su favor. Dice que ese día dirá adiós a «todos mis grandes negocios para concentrarme en hacer que el país sea grande de nuevo», anunció ayer a través de Twitter. «No tengo obligación legal pero creo que es visualmente importante», aclaró.

En esa conferencia de prensa, añade, estarán presentes sus hijos. Si el plan es transferirles los negocios, nadie cree que pueda resolver la percepción de conflicto de intereses. 'The Wall Street Journal' sugiere que la única opción para evitar la controversia es vender sus empresas. Si decidiera hacerlo, sería la primera gran sorpresa del presidente Trump desde su elección.