Diario Sur

Perfil discreto en el último homenaje

Raúl Castro, frente a la urna con las cenizas de su hermano. :: afp
Raúl Castro, frente a la urna con las cenizas de su hermano. :: afp
  • Una veintena de presidentes, primeros ministros y el rey Juan Carlos acudieron a La Habana

la habana. Unos dos millones de cubanos pasaron los dos últimos días por el Memorial José Martí para presentar sus respetos a Fidel Castro. Esperaban encontrar la urna con sus cenizas pero sólo vieron una gran fotografía y sus medallas custodiadas por la guardia de honor de cadetes. En el último relevo participó ayer Raúl Castro junto a los vicepresidentes José Manuel Machado Ventura y Miguel Díaz Canel. Los restos del exgobernante fallecido el viernes reposan en un sencillo cofre de madera en la sala Granma del Ministerio de las Fuerzas Armadas (Minfar), cuyos miembros, así como altos cargos del Gobierno, le rindieron honores, según mostró la televisión cubana. De allí saldrán hoy rumbo al que será su destino final.

El general Castro, Díaz Canel, el ministro de las Fuerzas Armadas, Leopoldo Cintra-Frías; el segundo secretario del Partido Comunista, José Ramón Machado Ventura, y el presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lazo, entre otros, guardaron un minuto de silencio en una escenografía similar a la del memorial José Martí. La urna y las flores, rosas, marcaban la diferencia. Todos los presentes en ese acto íntimo firmaron el juramento de permanecer fieles al concepto de Revolución expresado por Fidel el Primero de Mayo de 2000.

El memorial José Martí cerró las puertas a mediodía después de haber visto desfilar a trabajadores, artistas, funcionarios, diplomáticos, turistas y también a los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro -acompañado de su inseparable esposa Cilia Flores- y el de Bolivia, Evo Morales. Una veintena de presidentes y primeros ministros -entre ellos Rafael Correa (Ecuador); Daniel Ortega (Nicaragua); Enrique Peña Nieto (México); Juan Carlos Varela (Panamá), Salvador, Sánchez Cerén (El Salvador) y Juan Orlando Hernández (Honduras)- acudieron al acto de homenaje institucional. A mediodía había llegado el rey Juan Carlos I. Desde la noche del lunes estaban en la ciudad el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma.

Los accesos a la Plaza de la Revolución no permanecieron cerrados muchas horas. En la tarde, con el sol todavía muy fuerte, comenzaron a llegar ciudadanos que querían sumarse al último acto de masas protagonizado por «el comandante en jefe» en el lugar de sus más encendidas intervenciones. Dos grandes pantallas y un par de centenares de sillas blancas fueron colocadas para que las delegaciones llegadas de todo el mundo pudieran seguir el solemne acto político-cultural.

En el cuarto día de duelo nacional se mantuvo el respetuoso silencio en las calles de la isla. La Policía amonestaba a los conductores que dentro de su propio coche llevaban el reproductor musical a todo volumen. «¿Usted no sabe que estamos de luto?», inquirían los agentes antes de ordenar que se apagaran los aparatos. Un trabajador de una tienda del centro de La Habana fue despedido de manera fulminante por comentar con desprecio que Fidel «ya está prestado» (que había vivido de más).

La televisión no permanece ajena al esfuerzo por mostrar ese respeto. Pero una cámara con micrófono abierto jugó una mala pasada a los presentadores del noticiero del mediodía ,a los que les dieron la orden de no utilizar la frase hecha de saludo «Buenos días», «Buenas tardes» o «Buenas noches». En la grabación difundida por YouTube se observa a dos conocidos conductores quejarse, aparentemente ante sus jefes del informativo, por no poder saludar de esa manera, lo que para ellos equivale a «falta de cortesía».

Al parecer, la discusión surgió después de que horas antes la periodista de la televisión cubana Cristina Escobar, al entrevistar por teléfono al cantante Silvio Rodríguez, lo saludó con un «Buenos días». La respuesta del trovador no pudo ser más cortante: «No son buenos días».