Diario Sur

La oposición armada a Asad se desmorona en Alepo

Los ciudadanos caminan entre los escombros en una de las barriadas periféricas de Alepo. :: Abdalrhman Ismail / Reuters
Los ciudadanos caminan entre los escombros en una de las barriadas periféricas de Alepo. :: Abdalrhman Ismail / Reuters
  • El Ejército sirio ha recuperado ya una tercera parte del territorio que el enemigo controlaba desde verano de 2012

Las defensas de los grupos armados de la oposición se desmorona en Alepo y el Ejército sirio, con el apoyo de Rusia e Hizbolá, logró recuperar el control de un tercer tercer distrito en menos de tres días. Los militares apenas encuentran resistencia y ya tienen en sus manos una tercera parte del territorio que estaba bajo mando opositor desde el verano de 2012. Con la toma de Al Sajour, tras las anteriores de Masaken Hanano y Jabal Badro, las fuerzas leales al presidente Bashar El-Asad consiguieron además dividir la zona opositora en dos, lo que dificulta cada vez más los movimientos del enemigo. Este paso adelante del Ejército, precedido de intensos bombardeos de la aviación, llevó a miles de civiles a buscar refugio en los distritos bajo control gubernamental o de las fuerzas kurdas. Hasta 20.000 civiles podrían haber salido ya, según distintas fuentes, pero la ONU recordó que en esta parte de la ciudad había más de 270.000 personas y que su situación es cada día más extrema debido a la falta de alimentos, medicinas y hospitales.

Algunos salieron en autobuses, en una evacuación supervisada por las fuerzas rusas, pero la gran mayoría lo hizo a pie y buscó refugio en el distrito Sheij Maqsoud, territorio de las Unidades de Protección Populares (YPG) kurdas. Las imágenes difundidas por esta milicia mostraban filas interminables de ancianos, mujeres y niños que llegaban con lo puesto a esta parte de la ciudad en la que no hay bombardeos. Los kurdos no están con el Gobierno, pero tampoco combaten contra el Ejército, con quien comparten un enemigo común, que son los grupos islamistas. La debacle opositora también fue aprovechada por las YPG para ampliar su zona de influencia en los barrios cercanos. El líder del partido kurdo sirio Partido Unión Democrática (PYD), Salih Muslim, confirmó a Reuters que «los civiles están llegando de forma masiva a estas zonas que son más seguras que las otras. Hasta ahora entre 6.000 y 10.000 personas han huido a nuestra zona».

Lucha desigual

«Son los peores días desde el inicio del asedio. La situación es catastrófica. Hay un éxodo masivo y la moral está por los suelos», declaró Ibrahim Abu Laith, portavoz de los Cascos Blancos, el servicio de socorristas en la zona rebelde de Alepo, a la agencia AFP. Los opositores denunciaron ante esta misma agencia que «la lucha es demasiado desigual porque nos enfrentamos a Irán, Rusia y milicias procedentes del mundo entero», lamentó un responsable rebelde. Una lucha en la que desde el verano no cuentan con el respaldo de Turquía, que había sido el principal apoyo de los opositores a Asad en los últimos cinco años pero que ahora se ha alineado con Rusia, el gran amigo de Asad. El grupo libanés Hizbolá y paramilitares chiíes llegados de Irak son quienes lideran una ofensiva a la que el Ejército sirio se limitaría a prestar apoyo, según declararon fuentes del Partido de Dios al diario 'The Guardian'.

Las imágenes que llegan de las zonas recuperadas por el Ejército distan mucho de las que ofrecían habitualmente las calles de la que era la segunda ciudad del país y su motor económico, con 2,5 millones de habitantes antes de la guerra. El precio pagado por el apoyo a la revuelta contra el Gobierno es la destrucción absoluta.