Diario Sur

El nuevo líder del UKIP quiere ocupar el terreno del laborismo

El Partido por la Independencia de Reino Unido (UKIP), al que algunos atribuyen la victoria del 'brexit', no ha tenido tiempo de celebrarla. Pero ya se fija como objetivo nada menos que ser la voz de la clase trabajadora, en sutitución del centenario laborismo. A la dimisión de Nigel Farage, el UKIP eligió un líder que dimitió sin tomar posesión al caer en la cuenta de que no pintaba nada. Luego, un aspirante a líder se enzarzó en una pelea con otro eurodiptado crítico en el Parlamento europeo, ofreciendo a la posteridad una estampa memorable.

Ayer eligió al fin al sustituto de Farage, que hace unos días se quejaba de que la primera ministra, Theresa May, no quisiera darle la embajada en Washington para promover los intereses comunes con su amigo Donald Trump. El sustituto de Farage es Paul Nuttal, un presunto cómplice en la gestión fraudulenta de los fondos de la Eurocámara, que ha sancionado al grupo por desviar dinero comunitario para campañas nacionales.

El UKIP busca destino. El financiador principal, Arron Banks, airea su intención de crear un movimiento derechista de masas mediante la utilización de internet. Cree Banks que el referéndum lo ganó él y su equipo de redes sociales. Nuttall no está de acuerdo con Banks. Cree que el UKIP tiene un gran futuro. Lo dijo ayer tras su elección como líder. Sus objetivos serían, primero, vigilar a May para que no traicione la interpretación que los eurófobos hacen del 'brexit', y el segundo, desplazar a los laboristas y «hacer del UKIP el partido de la clase trabajadora». El nuevo líder es de Liverpool y su intención es extender la popularidad de su partido por el norte del Inglaterra. Es partidario de prohibir el burka, de aceptar de nuevo la caza del zorro, de privatizar el servicio público de sanidad, es contrario al aborto y quiere que se celebre un referéndum.