Diario Sur

Valls se postula a las primarias y presiona a Hollande para que renuncie a la reelección

  • Comunistas y radicales de izquierda se desmarcan de las primarias socialistas

El éxito de las primarias del centroderecha pone aún de mayor manifiesto la división, confusión y rencillas reinantes en la izquierda francesa para designar a sus candidatos al Elíseo en una dinámica suicida que amenaza con generar una crisis política en la cúspide del poder socialista. El primer ministro, Manuel Valls, incrementó ayer la presión sobre el presidente, François Hollande, para forzarle a renunciar a su reelección mientras los radicales de izquierdas anunciaron que presentarán su propia candidatura y los comunistas se pronunciaron a favor de Jean-Luc Mélenchon, ambos al margen de las primarias socialistas de enero en las que tampoco participará el exministro Emmanuel Macron.

«La izquierda puede morir», avisó Valls en una entrevista con el dominical 'Le Journal du Dimanche' en la que confirmó que se «prepara» y «está listo» para entrar en liza, como se rumoreaba en los últimos días. Hasta la fecha el jefe del Gobierno se había mostrado dispuesto a apoyar a Hollande si concurría a las primarias socialistas, previstas a dos vueltas el 22 y 29 de enero próximo. Pero ahora argumenta que «el contexto ha cambiado» por la publicación de un demoledor libro de confidencias del jefe de Estado sobre las interioridades de su mandato, incluso cubiertas por el secreto militar, que «ha creado un profundo desarraigo en la izquierda».

Hollande, Valls y los demás socialistas tienen de plazo hasta la medianoche del 15 de diciembre para formalizar sus candidaturas. El presidente parece decidido a presentarse aunque no se descarta que finalmente opte por evitar el trance de las primarias consciente de su ínfima cota de popularidad, evaluada en tan solo un 6% por un reciente estudio. La humillación de una derrota ante su jefe de Gobierno o el exministro Arnaud Montebourg es un riesgo real, reforzado por la intención de muchos electores conservadores de votar en su contra como hicieron no pocos simpatizantes izquierdistas con Nicolas Sarkozy en las primarias del centroderecha.

La decisión del Partido Radical de Izquierda, aliado del poder socialista, de presentar su propia aspirante revela la escasa confianza en el éxito de una candidatura unitaria para rivalizar con la ultraderechista Marine Le Pen, a la que todas las encuestas sitúan en el duelo final de mayo por el Elíseo. La elegida es Sylvia Pinel, ministra en los gobiernos dirigidos por Jean-Marc Ayrault y Valls, pero buena parte de la formación apuesta por sumarse al movimiento En Marcha de Macron.

Por su parte, los militantes del Partido Comunista Francés (PCF) se han decantado a favor de respaldar la candidatura de Mélenchon en contra de la opinión de sus cuadros dirigentes.