Diario Sur

Fillon se dispone a depositar su voto tras coger la papeleta en su colegio de París. :: ERIC FEFERBERG / efe
Fillon se dispone a depositar su voto tras coger la papeleta en su colegio de París. :: ERIC FEFERBERG / efe

Fillon pone un pie en el Elíseo

  • Su contundente triunfo sobre Juppé en las primarias conservadoras le perfila como el rival de la ultra Le Pen en las presidenciales de mayo

parís. Émulo asumido del modelo revolucionario liberal de Margaret Thatcher, François Fillon puso ayer un pie en el Elíseo al derrotar al reformista moderado Alain Juppé en la segunda vuelta de las primarias del centroderecha francés. El primer ministro de Nicolas Sarkozy durante toda su presidencia (2007-2012) se impuso con su programa de ruptura radical con el poder socialista al jefe de Gobierno de Jacques Chirac entre 1995 y 1997, partidario de una apertura al centroizquierda y los desencantados por la gestión socialdemócrata de François Hollande, por un contundente e inapelable 68,4% a 31,6% de los votos según el resultado parcial con la mitad de las mesas escrutadas de un total de 10.228.

En política internacional, el triunfo del diputado de París sobre el alcalde de Burdeos perfila un acercamiento diplomático a Vladímir Putin, que ya es compartido por la ultraderechista Marine Le Pen, favorita para disputarle la jefatura del Estado en la presidencial de la próxima primavera, cuyo Frente Nacional es financiado por el oro de Moscú como otros muchos movimientos populistas y hostiles a Bruselas de Europa.

Coalición con Siria y Rusia

El nuevo líder de la derecha francesa, de 62 años, también preconiza formalizar una coalición con Siria y Rusia, a la que propone levantar las sanciones, para combatir al autoproclamado Estado Islámico y lanzar advertencias a Arabia Saudí y Catar por considerarlos instigadores internacionales del yihadismo. El giro complejo de Fillon fue plebiscitado en toda la línea por la movilización masiva del núcleo duro del electorado conservador, seducido por la síntesis que representa entre las corrientes liberalizadoras, soberanistas, antiyihadistas y favorables a una Europa de los estados. El fracaso de Juppé supone un duro revés y una enorme frustración que le aparta a sus 71 años del primer plano de la política nacional, cuando había sido durante meses el indiscutible favorito en las encuestas para arrebatar el Elíseo a la izquierda.

El alcalde de Burdeos había dejado aflorar su amargura tras votar en un colegio electoral de su ciudad con unas declaraciones en las que rompió la habitual neutralidad en estas ocasiones para quejarse de las «calumnias» de una campaña «asquerosa e inmunda» que le ha presentado como 'Alí Juppé' en una actitud sintomática de desconfianza en la victoria. Divulgadas en las redes sociales por medios de la extrema derecha, las acusaciones le reprochaban sin ningún fundamento haber construido en la capital aquitana una gran mezquita favorable a las corrientes salafistas del islam radical.

Copiadas a la experiencia socialista de 2011, las primarias demostraron ser una magnífica operación financiera para Los Republicanos, principal partido de oposición al Ejecutivo de izquierdas. Como había que pagar dos euros para votar, además de firmar un escrito de adhesión a los valores de la derecha y el centro, se calcula un superávit de por los menos 7,5 millones de euros que irán destinadas a engrosar la tesorería de la campaña presidencial del vencedor. La recaudación en la ronda preliminar sirvió para sufragar los gastos de organización, evaluados entre ocho y nueve millones, mientras que la participación en la segunda vuelta superó los 4,4 millones de electores.

Economía liberal

Calificado de reaccionario por los socialistas y de ultraliberal por la extrema derecha, el proyecto de Fillon representa el mayor tratamiento de choque liberal de la economía francesa desde la política de privatizaciones en serie emprendida por Chirac en 1986. La purga prometida representa un recorte del gasto público del orden de 110.000 millones de euros y una reducción cercana al 10% en la plantilla de funcionarios, formada en la actualidad por 5,4 millones de empleados públicos en el Estado, las corporaciones locales y regionales.

El drástico plan de ajuste viene a sumarse a los 50.000 millones ahorrados y 150.000 empleos estatales suprimidos durante el mandato de Nicolas Sarkozy entre 2007 y 2012 con Fillon al frente del Gobierno. La tijera en el gasto ha seguido funcionando desde 2012 en el actual mandato de Hollande, por importe de 50.000 millones, aunque se ha estabilizado el número de funcionarios del Estado.

Fillon propone además eliminar el impuesto sobre las grandes fortunas, subir dos puntos el IVA y retrasar de 62 a 65 años la edad de jubilación. En materia social, promete no tocar el derecho al aborto ni el matrimonio gay, pese a su hostilidad personal por sus convicciones católicas, y postula revisar la adopción por los matrimonios homosexuales para permitir a los adoptados conocer si lo desean la identidad de sus padres biológicos.