Diario Sur

El «terrorismo incendiario» asola el norte de Israel

Bomberos trabajan en la extinción de un incendio en Beit Meir, cerca de Jerusalén. :: Abir Sultan / efe
Bomberos trabajan en la extinción de un incendio en Beit Meir, cerca de Jerusalén. :: Abir Sultan / efe
  • El Gobierno de Netanyahu responsabiliza a nacionalistas de la minoría árabe de los más de doscientos fuegos

Las cerca de 80.000 personas evacuadas de Haifa a causa de los incendios que amenazaban a la ciudad del norte de Israel recibieron ayer la luz verde de las autoridades para poder regresar a sus hogares. «La situación está bajo control», declaró el portavoz policial, Micky Rosenfeld, quien informó de la detención de doce personas «por su supuesta relación directa o indirecta» con la cadena de incendios que asola al Estado judío desde comienzos de semana y que el primer ministro, Benyamin Netanyahu, calificó de «terrorismo incendiario». Hasta el momento más de noventa personas han tenido que recibir atención médica por inhalación de humo y una por quemaduras, aunque su estado no reviste gravedad, según el servicio de Emergencias local, el Magen David Adom.

Haifa ha sido el lugar más afectado por las llamas y alrededor de setecientos hogares han sufrido daños, informaron fuentes municipales, pero también hay incendios en las colinas que rodean Jerusalén y varios puntos de Cisjordania. La falta de lluvia y los fuertes vientos dificultan el trabajo de los bomberos e Israel ha pedido ayuda a la comunidad internacional, que respondió de manera inmediata. «Estamos muy agradecidos. Su movilización demuestra que, en caso de crisis, podemos contar con numerosos amigos», declaró el portavoz de Relaciones Exteriores, Emmanuel Nahshon, a la agencia AFP tras conocer el envío de aeronaves desde Turquía, Croacia, Rusia, Italia, Chipre y Grecia. España también mostró su intención de participar en la extinción con cuatro aviones anfibios, pero su salida quedó aplazada debido a problemas meteorológicos. Jordania y Egipto también ofrecieron asistencia. La gravedad de la situación hizo que los israelíes aceptaran la colaboración de la Autoridad Nacional Palestina, que desplegó 41 bomberos y ocho camiones en Haifa y Beit Meir, en el centro del país, lo que ofreció una imagen poco habitual de colaboración entre israelíes y palestinos.

Israel sufre los incendios más graves desde 2010, cuando 44 personas murieron a causa de las llamas en el norte del país. La investigación posterior concluyó entonces que la causa principal del fuego fue una negligencia. Esta vez los dirigentes hebreos no han esperado al resultado de las indagaciones y, tras los más de doscientos incendios en apenas cuatro días, el ministro de Educación, Naftali Bennett, aseguró a través de las redes sociales que los fuegos no podían deberse a judíos y señaló como culpables a «terroristas nacionalistas», sin mencionar expresamente a la minoría árabe israelí. El titular de Seguridad Pública, Gilad Erdan, por su parte, destacó que «los equipos de rescate y los bomberos tienen décadas de experiencia y el consenso es que estamos ante un caso de incendios provocados», recogió el diario 'Haaretz'.

Columnistas israelíes se preguntaban si lo ocurrido puede definirse como «ecoterrorismo» y en los medios locales llegó a emplearse la fórmula «intifada de los incendios», como si fuera una nueva manera de ataque palestino. El líder político árabe israelí Ayman Odeh se opuso a estas interpretaciones y dijo que los pirómanos «son enemigos de todos». Un líder colono fue más lejos a la hora de interpretar la situación y aseguró que el fuego es «un castigo divino» a causa de los planes del Gobierno de evacuar el asentamiento ilegal de Amona.