Diario Sur

Una excandidata pone en duda la victoria de Trump

  • La ecologista Jill Stein reúne fondos para exigir un nuevo recuento en tres Estados donde venció el magnate

Donald Trump disfruta en su 'resort' de Palm Beach, Florida, del largo fin de semana de Acción de Gracias, pero eso no quiere decir que esté parado. Quizá porque, como dijo su colaboradora y portavoz en funciones, Kellyanne Conway, «es imposible imaginarle sin hacer nada». Y mientras él se reúne con empresarios de la zona y se prepara para sondear -más bien examinar- a partir del lunes a otros posibles ministros, una candidata marginal ha puesto en duda la legitimidad de su victoria y la de todo el sistema electoral estadounidense.

Jill Stein, que 'compitió' por la presidencia en nombre del Partido Verde, anunció ayer que había reunido los fondos suficientes para solicitar un nuevo recuento de votos en Pensilvania, cosa que prevé hacer el lunes. Pero es que Stein ya lo había hecho en Winconsin y aún se propone hacer el martes lo mismo en Michigan. Son Estados en los que Trump se impuso por escaso margen y contra todos los sondeos a la candidata demócrata, Hillary Clinton. De hecho, en Winconsin no ganaba un republicano desde Ronald Reagan.

Y son Estados que reúnen 46 votos electorales (compromisarios), lo que quiere decir que si se le restaran a Trump y se le añadieran a Clinton, darían la vuelta al marcador. Claro que para eso tendría que realizarse, efectivamente, el recuento y éste debería demostrar que el primer escrutinio había dado un falso ganador.

La beneficiaria, sin duda, sería Hillary. Entonces, ¿qué mueve a la ecologista Stein a emprender esta cruzada, que lejos de ser gratis le ha obligado a reunir 4,5 millones de dólares? «Queremos asegura la integridad del proceso y mostrar que el sistema electoral estadounidense es poco fiable», explica Stein, cuyo equipo dice haber detectado «anomalías estadísticas» que «suscitan dudas». Recuérdese que Trump se pasó la campaña advirtiendo de un posible fraude en su contra y llegó a anunciar que solo aceptaría los resultados si él era el ganador.

Algunos especialistas creen que el voto informático es menos seguro que el manual. Otros, sin embargo, opinan que el desfase entre los sondeos y el voto escrutado es más culpa de los sondeos que del fraude.

Si embargo, hay algo sobre lo que muchos reflexionan tras el 8 de noviembre y que no admite discusión porque el sistema es así: Trump vapuleó a Clinton en compromisarios 290-232 cuando en realidad sufrió un serio revés en las urnas, en las que obtuvo casi dos millones menos de votos populares que su rival.

El martes se cerrará el plazo de los recursos y los delegados de todos los Estados harán de Trump el vencedor oficial de las presidenciales y próximo presidente de Estados Unidos.