Diario Sur

Trump marca la línea a la prensa

Trump saluda al vigilante a su llegada ayer a la sede de 'The New York Times', donde se reunió con los editores de periódicos. :: S. P. / AFP
Trump saluda al vigilante a su llegada ayer a la sede de 'The New York Times', donde se reunió con los editores de periódicos. :: S. P. / AFP
  • El presidente electo se comunica por Twitter y convoca a los grandes medios para abroncarles

nueva york . Durante toda la campaña electoral Donald Trump acorralaba a la prensa en un cuadrilátero del que no la dejaba salir, so pena de ser expulsada violentamente por su cuerpo de seguridad, y desde el escenario la utilizaba como carnaza para desfogar la agresividad de las masas, como en un circo romano. «¡Miradles, son de lo peor, todos unos mentirosos!», gritaba.

Ahora que ha sido elegido presidente tiene el poder de reunir a los ejecutivos de los grandes medios y soltarles a la cara los mismos insultos y quejas. Las veinticinco periodistas más prestigiosos de la cobertura política creyeron el lunes haber sido convocados al piso 25 de la Torre Trump para discutir 'off the record' los temas más acuciantes de la actualidad que enfrenta el nuevo presidente. Tal vez para pactar los detalles de la cobertura, dado lo renuente que ha sido para mantener los privilegios informativos que demanda la sociedad democrática. Sin embargo, se encontraron con lo que algunos calificaron de manera privada de «pelotón de fusilamiento», dijeron a 'The New York Post'.

«¡Odio tu cadena! ¡Todo el mundo en CNN es un mentiroso y debería darte vergüenza!», le soltó al presidente de la televisión informativa, Jeff Zucker. Le flanqueaban sonrientes el secretario general del Partido Republicano, Reince Priebus, al que ha nombrado jefe de Gabinete en la Casa Blanca; su jefe de campaña, Kellyanne Conway; su yerno, Jared Kushner; el líder de la extrema derecha Stephen Bannon, al que ha nombrado su jefe estratégico en la Casa Blanca; su portavoz, Jason Miller, y su director de comunicaciones, Sean Spicer.

Según Conway, la reunión fue «muy cordial, pero sincera». Los ejecutivos de las cadenas de televisión estaban lívidos. Nunca en la historia habían conocido a un presidente que les hablase de manera irracional para quejarse de todo, desde el contenido de las noticias hasta las imágenes que eligen, en las que, según dijo, se le ve colgando la papada, «con las fotos tan bonitas que tienen en mi página web». «Fue todo tan Trump», confió otro de los presentes a la revista 'New Yorker'. «Primero te fustiga, te deja paralizado y luego de pronto se vuelve humilde y amable porque quiere caerte bien».

El siguiente en la lista disciplinaria era el periódico 'The New York Times', con el que se reunió ayer, pero que al conocer la experiencia de los ejecutivos de las cadenas de televisión recordó al equipo de Trump que su objetivo en ese encuentro era periodístico y por tanto esperaba que se tratase de preguntas y respuestas sobre temas de actualidad. Al amanecer supieron por Twitter que Trump les había cancelado la cita. El presidente electo empuñó lo que muchos llaman ya su 'cuenta de destrucción masiva' para arremeter contra el rotativo sin cuartel cada cuarto de hora, hasta terminar por reponer la cita.

Trump es el primer presidente que ha encontrado en las redes sociales la fórmula para llegar a las masas sin pasar por los grandes medios, que a pesar de todo le han dado más cobertura que a ningún otro candidato de la historia. Dos semanas después de las elecciones, Trump no ha convocado aún ninguna conferencia de prensa, como acostumbran a hacer los mandatarios al tercer día. En lugar de eso grabó el lunes un vídeo con las prioridades de su mandato que colgó en su cuenta de Twitter. Las cadenas de televisión no tardaron en difundirlo.

Marcha atrás

La firmeza de 'The New York Times' le sirvió para levantar el 'off the record' y poder transmitir ayer, por Twitter, la primera entrevista del 45 presidente de Estados Unidos concedida a un medio impreso. Donald Trump no piensa cumplir su amenaza de abrir una nueva investigación a Hillary Clinton para meterla en la cárcel, como prometió repetidamente en la campaña. Ahora dice que lo que quiere es unir al país. Por el mismo motivo repudió el discurso antisemita y racista de la llamada 'Alt Right' o derecha alternativa que le ha convertido en su líder y tiene escandalizado al país.

Se comprometió a resolver los problemas de Siria «con una perspectiva diferente a la de todos los demás», fardó de las llamadas que ha recibido, incluyendo a Bill Gates y Tim Cook. Se rió de los que buscan desesperadamente un puesto en su Gobierno -«Mitt Romney se muere de ganas de ser secretario de Estado»-, y dijo considerar muy seriamente al general James Mattis para Defensa, aunque le decepcionó que esté en contra de reinstaurar la técnica de interrogatorios con 'waterboarding' (simulación de ahogamiento) que Obama prohibió por considerarse una forma de tortura.

Desde su reunión con Obama -que pide para Trump una oportunidad- han hablado dos veces por teléfono. El magnate sólo tiene halagos para él. «Ha dicho cosas muy amables de mí y yo de él», explicó. Sus portavoces lo miraron con ternura. «Sólo quiere que le traten con dignidad y respeto», explicaron después en las televisiones.