Diario Sur

Los grupos de la Eurocámara se hartan de Erdogan

Manifestación contra la detención de políticos kurdos. :: y. a. / afp
Manifestación contra la detención de políticos kurdos. :: y. a. / afp
  • Todos los partidos pedirán mañana al Consejo y a la Comisión congelar la negociación de adhesión a la UE como castigo a Turquía

b El Parlamento Europeo dijo ayer 'basta' y anunció que pedirá mañana a la Comisión y al Consejo que paralice las negociaciones sobre la incorporación de Turquía a la Unión Europea. Se trata de un escenario casi imposible que, sin embargo, ambas partes siguen alimentando por los muchos intereses geopolíticos en juego, sobre todo del lado europeo, cuya dependencia de Ankara en la grave crisis migratoria es vital. Por eso, la Alta Representante para la Política Exterior, Federica Mogherini, defendió seguir con el diálogo porque, si se rompe, «todos perderíamos».

El debate sobre la grave situación en Turquía se celebró en la sesión plenaria que esta semana tiene lugar en Estrasburgo. La votación será mañana, en la última jornada de la sesión y el resultado está más que cantado. Todos se mostraron ayer a favor de dar un escarmiento a Recep Tayyip Erdogan y suspender las negociaciones de acceso a la UE para advertirle de que «no vale todo». Populares, socialdemócratas, liberales, verdes... El todopoderoso presidente turco consiguió casi lo imposible, poner a todos de acuerdo.

«La UE tiene que mandar una señal política clara, ya no valen las medias tintas», recalcó el jefe de filas del PP europeo, Manfred Weber. Tanto él como el presidente de los socialistas, Gianni Pitella, admitieron la necesidad de mantener unas relaciones estrechas con Ankara, pero lamentaron que esta situación no es admisible. «Por desgracia, no existen las condiciones mínimas para seguir con las negociaciones», recalcó el italiano. «Queremos que siga anclada a Europa. La puerta del diálogo seguirá siempre abierta; la de la adhesión en cambio corre el riesgo de cerrarse, a menos que respete la democracia y el Estado de Derecho», dijo.

Antes del debate se conoció que el Gobierno turco había decidido destituir a otros 15.700 funcionarios, policías y militares, cerrar 18 organizaciones caritativas y nueve medios de comunicación por su presunta relación con el fallido golpe de Estado. De nuevo, el jefe de filas de los liberales y negociador del 'brexit', Guy Verhofsdadt, recordó que «estamos hablando de la credibilidad de la UE y sus valores».

Mogherini defendió necesidad de exigir más explicaciones a Ankara. Eso sí, las líneas rojas siguen siendo las mismas, sobre todo una. «La instauración de la pena de muerta significará que no quieren formar parte de la familia europea», zanjó.

Momento clave

La relación UE-Turquía se encuentra en un momento clave ya que antes de que finalice el año los 28 tienen que aprobar la liberalización de visados para los turcos si no quieren que Ankara dé por rotos sus compromisos para frenar la inmigración ilegal. Si Erdogan decidiera hacer la vista gorda en sus fronteras, el drama de la llegada masiva de refugiados podría repetirse en una Europa fracturada y sin 'plan B'. Por eso nadie en la Comisión o en el Consejo quiere romper relaciones con Ankara pese a la gravísima purga antidemocrática de Erdogan.

Así lo manifestó ayer el ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis, partidario de «mantener los puentes». «Es perfectamente legítimo tener algunos instrumentos para ejercer cierta presión ante el Gobierno turco, pero ahora mismo no estamos convencidos de que la congelación de las negociaciones de adhesión vaya a contribuir a ello», recalcó. Dastis abogó por una respuesta «proporcionada».