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Nigel Farage, a su llegada a la Torre Trump de Nueva York. Reuters
Nigel Farage, a su llegada a la Torre Trump de Nueva York. Reuters / E. M. /

«Farage sería un gran embajador en Washington»

  • Reino Unido reacciona a la insólita sugerencia del amigo americano aclarando que «la plaza no está vacante»

londres. El Gobierno británico tuvo que camuflar su decepción porque el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, llamara por teléfono a Theresa May, que quería felicitarle, tras hablar con otros nueve jefes de Gobierno, el de Irlanda entre ellos. Downing Street tranquilizó al pueblo afirmando que le había pedido que le visitase «tan pronto como sea posible». Con el paso de las horas se desveló un choque entre la informalidad del americano y la tradición diplomática. Trump le habría dicho a May que, si pasaba por Estados Unidos, le visitase. Londres no sabe qué hacer. El primer ministro japonés, Shinzo Abe, al parecer acordó así su visita a Trump Tower. «Oye, que voy a Perú y paso por Nueva York». «Ah, pues ven a mi casa a tomar un té».

May no ha imaginado aún un propósito que justifique dejarse caer en la meca dorada de Trump y compartir cocacolas. Y ayer quien va a ser presidente de EE UU le envió otro mensaje. Por Twitter: «Mucha gente querría ver a Nigel Farage representando a Gran Bretaña como embajador en Washington. Haría un gran trabajo». El nombre del país es Reino Unido.

Farage, el inspirador del partido euroescéptico y xenófobo UKIP, se postulaba para el puesto ayer mismo en 'Breitbart', el periódico digital de Stephen Bannon, director estratégico de la campaña de Trump y ya nominado para ocupar el mismo puesto en la Casa Blanca. El fiel asistente de Farage, Raheem Kassam, que quiere también ser líder del maltrecho partido UKIP, es el director de la nueva edición británica de 'Breitbart'.

Apoyo y dinero

El artículo es una combinación meritoria de victimismo y triunfalismo. Se titula 'Estoy dispuesto a ayudar a que Reino Unido trabaje con el presidente Trump'. Recuerda en él la invitación de Trump a visitarlo tras su elección. Le acompañaron Kassam y el financiador del UKIP y de la campaña del 'brexit', Arron Banks, que conoce al presidente electo desde hace años, según ha explicado en estos días.

Explica luego Farage que, tras la sorpresa de leer el tuit presidencial, un par de amigos de Trump le hablaron ayer de su «gran lealtad» a quienes le apoyan. El euroescéptico británico no sólo le apoyó, dice también que apostó mucho dinero por su victoria. Pero el problema es que la «revolución política» de 2016 no ha limpiado «la fosa séptica de los políticos carreristas».

En Reino Unido, gentes que votaron por la permanencia en la UE «se han mantenido en la cima» y allí hay «quienes insultaron públicamente a Trump y ahora pretenden ser sus amigos». «A cada paso recibo comentarios negativos de Downing Street», llora Farage. «No les gusto., y dan más importancia a eso que al bien de nuestro país».

Portavoces y ministros del Gobierno británico, incluido el de Exteriores, Boris Johnson, con un historial de mofas sobre Trump, que ahora son halagos, se sucedieron ayer para repetir la línea acordada: «El puesto no está vacante». Farage decía hace cinco días del actual embajador, sir Kim Darroch, que es «un fanático eurófilo», y de él mismo que «no estoy hecho del material para embajador».

Alimentar diariamente la alarma sobre una inminente traición al 'brexit' por la conjura del 'establishment' no da dinero. El Parlamento Europeo ha sancionado al UKIP por malgastar sus fondos. El puesto de europarlamentario que Farage ocupa morirá con el 'brexit'. Es improbable que pueda lograr un escaño en Londres. Y por eso se cobra poco. 'Breitbart' se va a extender por Francia y Alemania. Farage busca un papel y sus rentas.