Diario Sur

La derecha también repudia a Sarkozy

Nicolas Sarkozy vota en las primarias de ayer, que le apartaron de su segunda carrera presidencial. :: efe
Nicolas Sarkozy vota en las primarias de ayer, que le apartaron de su segunda carrera presidencial. :: efe
  • Fillon gana con holgura las primarias y disputará a Juppé la candidatura conservadora al Elíseo el próximo domingo

El electorado de centroderecha propinó ayer un monumental portazo a Nicolas Sarkozy, bestia negra de la izquierda, al repudiarlo como su candidato al Elíseo con una eliminación precoz de la carrera presidencial que sella, a sus 61 años, el final prematuro de la carrera política de quien fue presidente de Francia entre 2007 y 2012. Los ex primeros ministros François Fillon, de 62 años, y Alain Juppé, de 71, se disputarán el próximo domingo la investidura conservadora tras lograr el billete de finalistas para el duelo decisivo en la primera vuelta de las presidenciales organizadas por Los Republicanos, el principal partido de oposición al socialismo gobernante. Según resultados provisionales, Fillon acaparó el 44% de las papeletas, Juppé sumó el 28,1% y Sarkozy tuvo que contentarse con el 21,1%.

Fillon, el gran vencedor, cristalizó el voto de los simpatizantes conservadores partidarios de una alternancia radical a la izquierda y que no deseaban que sus colores fuesen defendidos por Sarkozy dada sus limitaciones para aglutinar al centro y la izquierda en una probable segunda vuelta de las presidenciales contra la ultraderechista Marine Le Pen en mayo de 2017. El que fue jefe de Gobierno durante todo el quinquenio sarkozysta en el Elíseo parte con una holgada ventaja sobre Juppé para la segunda vuelta, reforzada por el apoyo brindado anoche por aspirantes derrotados como el propio Sarkozy o Bruno Le Maire.

Sarkozy reconoció su derrota en una declaración con tono testamentario. «Es hora para mí de abordar una vida con más pasiones privadas y menos pasiones públicas», se despidió emocionado de sus seguidores tras dirigirse a su esposa, Carla Bruni, y sus hijos.

Los resultados fueron especialmente crueles con los otros cuatro candidatos que ni siquiera llegaron a totalizar entre ellos el 10% de los sufragios. Los ex ministros conservadores Le Maire (47 años), Nathalie Kosciusko-Morizet (43) y Jean-François Coppé (52), así como Jean-Frédéric Poisson (53), presidente del Partido Cristiano Demócrata, se vieron eclipsados por el tirón, el carisma y la experiencia del trío de cabeza.

Con unos cuatro millones de votantes (cerca del 10% del censo total), la participación superó con creces la cifra de 2,6 millones registrada hace cinco años en la ronda preliminar de las primarias de la izquierda, el modelo imitado por el centro derecha para organizar su primera experiencia de este tipo. Las colas en los colegios electorales fueron una constante toda la jornada en infinidad de lugares a menudo bajo la lluvia y el viento de un desapacible día otoñal.

En muchas ocasiones los electores tuvieron que esperar una hora o más antes de emitir su voto, como les ocurrió a varios candidatos. «Es un ejercicio democrático que ha tenido éxito», valoró Thierry Solère, presidente de la comisión de organización, quien opinó que «no habrá marcha atrás con las primarias pues dan un derecho a los franceses».

Como cada votante tuvo que pagar dos euros además de firmar un escrito de adhesión a los valores del centroderecha, los ocho millones recaudados bastaron para sufragar los gastos de organización. El dinero que se colecte en la segunda vuelta irá destinado íntegramente a financiar la campaña presidencial del vencedor.

Jean-Marie Le Guen, secretario de Estado socialista, advirtió de que los programas de los candidatos del centroderecha «abren la puerta a una victoria del FN en 2017», ya que los electores de izquierdas «jamás podrán votar por esa purga liberal». No faltaron los simpatizantes del bloque progresista que se animaron a votar en contra de Sarkozy y apoyar a un candidato más moderado como Juppé ante el riesgo de que la izquierda esté ausente del duelo final por el Elíseo el próximo mayo.

Según un sondeo para la cadena BFMTV, un 15% de los votantes se declaró de izquierdas y un 8% dijo ser simpatizante del FN. El 63% admitió comulgar con las ideas del centro y la derecha mientras que el 14% aseguró no tener preferencias políticas.