Diario Sur

Obama y Merkel se alían para moderar a Trump

Angela Merkel recibe al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a su llegada a la Cancillería en Berlín. :: john macdougall / afp
Angela Merkel recibe al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a su llegada a la Cancillería en Berlín. :: john macdougall / afp
  • Le piden desde Berlín que mantenga los lazos con Europa y busque el diálogo con Moscú, «pero no a cualquier precio»

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la canciller alemana, Angela Merkel, trataron ayer de embridar la inminente e impredecible presidencia de Donald Trump. Le advirtieron de las exigencias del cargo y de los retos de la política exterior, pero también le subrayaron la necesidad de mantener los lazos con Europa y defender los valores comunes.

La sombra de Trump atravesó de parte a parte la última rueda de prensa conjunta de Obama y Merkel. La segunda parada de la gira de despedida del presidente de Estados Unidos por Europa fue un claro intento del demócrata de tranquilizar a sus socios transatlánticos. Pero también un intento de ir marcándole el camino a su sucesor en la Casa Blanca.

«Si no eres serio en el trabajo, entonces no estarás en el cargo mucho tiempo», aseguró Obama en referencia a Trump. «Incluso cuando lo haces bien, hay tantas cosas que llegan a la mesa que la gente te va a cuestionar», reflexionó. La presidencia de Estados Unidos requiere «seriedad» y concentración, y condiciones muy distintas a las de una campaña electoral. No obstante, tras mantener un primer contacto con el republicano, Obama dijo sentirse «prudentemente optimista» e indicó que Trump está «entendiendo» que «las demandas y responsabilidades» del cargo «no se pueden tomar a la ligera».

Poco después, en una entrevista en la televisión pública ARD, subrayó pensando también en el magnate inmobiliario que «hacer campaña y gobernar son dos cosas totalmente distintas». Durante su mandato, el republicano deberá recuperar la «unidad» del pueblo estadounidense y trabajar por ganarse la «confianza» de todos. Él, por su parte, se comprometió a hacer «todo lo posible» hasta finales de enero para ayudar a Trump en este sentido.

Pero además de esas cualidades, razonó Obama, para ser presidente de Estados Unidos hace falta un compromiso con los «valores» y las «normas internacionales». Y como ejemplo en este ámbito habló de las relaciones entre Washington y Moscú. Obama abogó por que el nuevo inquilino del Despacho Oval no trate tan sólo de cerrar acuerdos, de hacer 'Realpolitik', independientemente de que dañen a terceros, y que, de alguna manera, prosiga en la senda «constructiva» que ha mantenido su administración. Rusia es «un país importante» y un «superpoder militar» con «influencia en la región» y en «todo el mundo», por lo que es preciso buscar el diálogo con Moscú para solucionar las «grandes cuestiones», pero no a cualquier precio. Por eso, apuntó, Estados Unidos y Rusia tienen «diferencias muy significativas» en «cuestiones como Ucrania y Siria».

El presidente de Estados Unidos también aprovechó la oportunidad de su viaje a Europa para recordar a sus aliados al otro lado del Atlántico que la UE, pese a sus actuales problemas, es «uno de los mayores logros económicos y políticos». El nivel de bienestar, estabilidad y libertades «no debe darse por supuesto», sino más bien todo lo contrario, especialmente frente al auge de los populismos. El proyecto común, argumentó, debe ser «alimentado, cultivado y protegido». En este sentido, Obama pidió que las negociaciones entre la Unión Europea y Reino Unido para acordar los detalles del 'Brexit' se lleven a cabo «sin fricciones», de forma «ordenada» y «transparente». Además, abogó por que esto no dañe la relación bilateral entre el bloque y Reino Unido.

Rendido ante la canciller

Obama no ahorró además en su despedida europea en halagos a su anfitriona. En Berlín aseguró que Merkel es una «gran amiga y aliada», una «socia increíble», además de la «más fiable». También que la conservadora, que está a punto de anunciar si optará a una cuarta legislatura en las elecciones del año que viene, es una política con liderazgo, sinceridad y capacidad analítica que está dispuesta a «luchar por sus valores» y a defender el «orden democrático» liberal.

El presidente destacó especialmente la labor de la canciller alemana en la búsqueda de una solución «completa y humanitaria» a la crisis de los refugiados, así como sus esfuerzos para acoger y atender a más de un millón de peticionarios de asilo desde 2015. «Si yo fuera de aquí, si fuera alemán, sería su seguidor, le daría mi voto», apostilló.