Diario Sur

Obama advierte de que «la democracia sufre un desafío»

La colina de la Acrópolis de Atenas es uno de los lugares del mundo en el que cualquiera se siente henchido de emoción por su belleza y trascendencia histórica. Vitaminado de valores fundamentales tras contemplar las maravillas del Partenón y del Museo de la Acrópolis, Barack Obama leyó ayer en Atenas, la «patria de la democracia occidental», una suerte de testamento político que reivindica los logros alcanzados durante sus ocho años en la Casa Blanca.

Hubo una persona cuya presencia sobrevoló durante toda su alocución en el centro cultural de la Fundación Stavros Niarchos de la capital helena. No era otro que Donald Trump. «No podríamos ser más distintos, tenemos puntos de vista distintos, pero la democracia estadounidense es más grande que cualquier persona», afirmó.

Obama, que con este viaje trata de conseguir el difícil objetivo de tranquilizar a los socios europeos sobre lo que puede venir a partir de ahora desde Washington, destacó que «el progreso va en direcciones diversas a las que uno querría, pero mientras se tenga confianza en la democracia y en el pueblo el futuro es positivo». A su juicio, la «democracia sufre un desafío» e insistió antes de viajar a Berlín en la necesidad de políticas que «den trabajo y mejores salarios, porque entonces las empresas irán mejor», así como «una red de seguridad social que tutele a los más débiles y les de a todos garantías para el futuro».

En la capital alemana fue agasajado por la canciller Angela Merkel, la «aliada internacional más cercana» de EE UU, en palabras del todavía inquilino de la Casa Blanca. Ambos compartieron una cena de Estado en el Hotel Adlon, próximo a la Puerta de Brandenburgo.