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Macron da jaque a Hollande

El exministro francés de Economía, Emmanuel Macrón. :: afp
El exministro francés de Economía, Emmanuel Macrón. :: afp
  • El hijo político del presidente francés consuma el parricidio al proclamarse candidato a relevarle en el Elíseo

Emmanuel Macron da jaque a François Hollande. El exministro de Economía se proclamó ayer candidato a sustituir a su padre político en la presidencia de Francia. El hijo rebelde mueve pieza en el tablero dividido de la izquierda y consuma el parricidio con una maniobra que debilita aún más la discutida jerarquía de su mentor. Las encuestas sólo le otorgan el 14% de las intenciones de voto en las presidenciales de la próxima primavera, suficiente para hipotecar la improbable victoria del bando progresista según sus numerosos detractores que claman traición.

El esperado anuncio de candidatura se produjo en un escenario cuidadosamente elegido lejos de los centros del poder. Fue en un centro de formación y aprendizaje de Bobigny, un suburbio popular y obrero situado en la provincia de Seine-Saint Denis, la más pobre del país. Allí, en medio de un taller de reparación de automóviles, el exbanquero de negocios inspirador del giro empresarial de la política económica de Hollande intentó desmarcarse de la clase política a la que llegó hace cinco años de la mano derecha del inquilino a punto de ser desahuciado del Elíseo.

«He vivido desde el interior la vacuidad de nuestro sistema político que impide las mayorías de ideas so pretexto de que hacen más frágiles los aparatos, los partidos tradicionales y los intereses adquiridos», denunció quien fue jefe adjunto del gabinete presidencial de Hollande antes de ser ministro de Economía hasta su dimisión en agosto para ultimar su aventura en solitario. Convencido de que Francia no podrá responder a los desafíos del siglo XXI «con los mismos hombres y las mismas ideas», prometió una «revolución democrática» en un país «bloqueado por los corporativismos de todo tipo», «en declive» y en el que «lo peor está por llegar».

Debilitar a Juppé

Liberal en políticas económicas y libertario en asuntos sociales, Macron se reivindica de una izquierda moderna y reformista sin cortapisas ideológicas. Pero sitúa fuera de la clásica frontera entre izquierda y derecha el movimiento En Marcha, coincidente con sus iniciales, que fundó en abril como trampolín de su ambición y reúne ya a cerca de 100.000 simpatizantes. «Mi objetivo no es aglutinar a la derecha o a la izquierda sino aglutinar a los franceses», dijo alérgico a unos partidos políticos acusados de utilizar la vida de los ciudadanos como «el simple decorado de su teatro de sombras».

Macron hizo oficial su candidatura la víspera del último debate entre los siete aspirantes de las primarias conservadoras con el propósito de debilitar a Alain Juppé, el favorito, que le disputa su electorado potencial en el centro del arco político. El anuncio llegó justo un mes antes de que el 15 de diciembre expire el plazo para presentarse a las primarias socialistas en las que no tiene intención de participar. Hollande, sumido en cotas abisales de impopularidad, decidirá en esas fechas si opta o no a la reelección.

El movimiento de Macron sacó chispas a diestra y siniestra. El primer ministro socialista, Manuel Valls, recordó a su rival doméstico que la ética de la responsabilidad implica «rechazar las aventuras individuales». Juppé le enfundó la túnica ensangrentada de Brutus por ser «la traición a François Hollande, al que ha apuñalado por la espalda». La ultraderechista Marine Le Pen despreció al «candidato de la banca».