Diario Sur

Cinco euros para entrar en Europa

  • La Comisión emula a EE UU y propone una autorización electrónica previa para el acceso a Schengen de los viajeros extracomunitarios

bruselas. Si ha viajado en alguna ocasión a Estados Unidos, esta historia no le sonará a chino. Ayer, en su intento de blindar las fronteras del espacio Schengen de la amenaza terrorista o de la inmigración ilegal, la Comisión Europea propuso la creación de un sistema electrónico de autorización previa de viaje (Etias, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es detectar a posibles sospechosos y denegarles la entrada antes de que lleguen al espacio Schengen. Hermano gemelo del ESTA norteamericano vigente desde 2009, será obligatorio para todos los extracomunitarios que ya no necesitan visado de entrada, costará 5 euros y tendrá una validez para cinco años.

«La seguridad de nuestras fronteras y la protección de nuestros ciudadanos es nuestra gran prioridad», recalcó ayer el vicepresidente primero, Frans Timmermans. «Al detectar a individuos problemáticos e impedir su llegada fortaleceremos la seguridad interior de Europa y esto es algo que debemos hacer de forma conjunta, unidos», recalcó por su parte el nuevo comisario de Seguridad, el británico Julian King. «La apertura de Europa no se hace a costa de su seguridad», apostilló el comisario de Migración, Dimitris Avramopoulos.

En el mejor de los casos, entraría en vigor en 2020. Y es que lo que ayer hizo el Ejecutivo liderado por Jean-Claude Juncker fue presentar una propuesta que debe ahora ser debatida y consensuada en el Consejo (los países), para luego negociarse y aprobarse en el Parlamento europeo. Sí, en la UE todo es muy complejo y como ironiza siempre algún diplomático, «demasiado democrático». Según los detalles aportados, el nuevo mecanismo se aplicaría al medio centenar de países cuyos ciudadanos pueden viajar al espacio Schengen sin tener que pedir visado. Entre ellos, se encuentran Estados Unidos, Canadá, Australia, Brasil, Argentina, Colombia, Chile o Perú. La gran incógnita es qué pasará con los británicos cuando dejen de ser ciudadanos de la Unión. Esto, matizan fuentes diplomáticas, es algo que sólo se sabrá cuando realmente se negocie el 'brexit', para lo que quedan más de dos años de tiras y aflojas.

El 95% pasarán el corte

Bruselas insiste en que no es un visado blando, como en su día se quejó Europa a Estados Unidos, aunque no menos cierto es que sin el Etias no se podrá acceder a ningún país Schengen. El coste de poner en marcha esta iniciativa ha sido calculado en 212 millones, mientras que el funcionamiento anual se sitúa en 85. No obstante, los técnicos comunitarios aseguran que este dinero quedará cubierto con los ingresos previstos, esos 5 euros por documento. ¿Es mucho? ¿Poco? Pues si se compara con el ESTA es muy barato, porque la Administración norteamericana ha establecido un coste de 14 dólares (13,7 euros) y su validez es de dos años, en lugar de los cinco ahora propuestos. «No es más que un par de billetes de metro», argumentó King para negar que haya intenciones recaudatorias detrás.

El sistema estará gestionado por la nueva Guardia Europea de Fronteras y Costas, en cooperación con las autoridades nacionales y Europol. Lo que se busca, además, es que todas las bases de datos de las que ahora dispone la UE estén mucho más integradas para hacer que esta nueva autorización sea mucho más eficaz en la lucha contra el terrorismo que tanto ha golpeado Europa en el último año. Entre los datos que tendrán que proporcionar los viajeros está el nombre, el número de pasaporte, la residencia o detalles de contacto. A continuación, será cotejados con las bases de datos y en cuestión de minutos, y previo pago, recibirán el OK «el 95% de los solicitantes», como defendió Avramopoulos.

Todo suena de fábula, como casi siempre, pero ahora debe ser aprobada por los países y la Eurocámara, institución esta última siempre muy reticente con estas reformas por su presunta vulneración de la privacidad de la gente. No hay que olvidar que Bruselas ya ha propuesto otras dos iniciativas para reforzar las fronteras exteriores y ambas siguen tramitándose por el Parlamento. La primera obligaría a controlar los pasaportes de todos los ciudadanos europeos en las fronteras exteriores. Y la segunda consiste en crear un registro de entradas y salidas para recoger la fotografía y las huellas digitales de todas las personas que entren en el espacio Schengen. Mientras, la amenaza terrorista no espera.