Diario Sur

Putin suma apoyos con los nuevos presidentes de Moldavia y Bulgaria

El presidente búlgaro Rosen Plevneliev, a la derecha, felicita a su sucesor, Rumen Radev. :: D. D. / afp
El presidente búlgaro Rosen Plevneliev, a la derecha, felicita a su sucesor, Rumen Radev. :: D. D. / afp
  • Las elecciones celebradas este fin de semana en ambos países dan la confianza a dos prorrusos y reducen el aislamiento de Moscú

moscú. La prensa rusa continuaba ayer celebrando la victoria obtenida en las presidenciales del domingo en Bulgaria y Moldavia por los prorrusos Rumen Radev e Ígor Dodón, respectivamente. Suponen un alivio al aislamiento que padece Rusia a causa de las sanciones y el clima de confrontación con Occidente que provocaron la anexión de Crimea y la ayuda de Moscú a los separatistas del este de Ucrania.

El presidente Vladímir Putin se apresuró el lunes a felicitar a sus dos nuevos colegas. «Hay potencial para un mayor desarrollo de las relaciones rusobúlgaras, basadas en una tradición milenaria de amistad y cercanía cultural y espiritual», decía Putin en el mensaje enviado al general Radev. Bulgaria, al igual que Rusia, es un país eslavo y de religión ortodoxa.

El presidente electo de Moldavia también recibió una misiva del máximo dirigente ruso instándole a un «diálogo constructivo y trabajo conjunto». Dodón, que lidera el Partido Socialista moldavo, preconiza una ralentización en el proceso de acercamiento a la Unión Europea, con la que tiene firmado un acuerdo de asociación y de libre comercio, según él, desfavorables para Moldavia, y el establecimiento de una relación «estratégica» con Rusia. El nuevo mandatario ha asegurado que cumplirá antes de que acabe el año su promesa preelectoral de realizar a Moscú su primer viaje como presidente.

Las tensas relaciones que han venido manteniendo hasta ahora Chisinau y Moscú, sobre todo por el apoyo dado por el Gobierno moldavo a Ucrania en su pulso con Rusia y el acercamiento a la UE, han llevado a la aplicación incluso de sanciones a este país por parte del Kremlin. Dodón ha declarado que el levantamiento de esas restricciones a los productos alimenticios moldavos en el mercado ruso es la primera cuestión que le planteará a Putin.

En Bulgaria, el presidente Radev aboga por el levantamiento de las sanciones decretadas por Bruselas contra Rusia, aunque, dado que las políticas las diseña el Gobierno de Sofía, tendrá limitado su margen de maniobra. Lo mismo ocurre en relación con un hipotético abandono de la OTAN. El presidente electo dijo durante la campaña electoral que «la pertenencia de Bulgaria a la UE y a la OTAN no tiene alternativa, lo que no significa que debamos declararnos enemigos de Rusia».

De esta forma, Moscú suma dos nuevo apoyos en su entorno más próximo. El Kremlin había puesto toda la carne en el asador para conseguir inclinar la balanza de su lado en dos países del este de Europa de importancia clave para sus intereses. Bulgaria forma parte del dispositivo reforzado en los últimos meses por la Alianza Atlántica ante la agresividad de Rusia.

Protección de Transnistria

En cuanto a Moldavia, en Moscú temían que su progresión hacia una mayor integración con Europa y la OTAN terminaría provocando un serio problema a los habitantes y militares rusos desplegados en Transnistria, una franja de territorio embutida entre Moldavia y Ucrania y habitada mayoritariamente por población eslava. Desde ahí han temido siempre las autoridades de Kiev el envío de ayuda a los separatistas de Donetsk y Lugansk.

Moldavia surgió de Besarabia, un territorio que perteneció a Rusia desde 1812, después a la URSS y, tras su ocupación por las tropas austriacas y una fugaz «unión» con Rumanía, volvió al seno de la Unión Soviética tras la firma del pacto Ribbentrop-Mólotov, el 23 de agosto de 1939. Se convirtió en un Estado independiente tras la desintegración de la URSS en 1991.

Rusia tiene en Europa otros aliados, Serbia, Hungría y la simpatía de las autoridades griegas. Por contra, mantiene malas relaciones con Polonia, Rumanía y las tres repúblicas bálticas, Estonia, Letonia y Lituania. Dentro del antigua Unión Soviética, el apoyo a Moscú es también muy irregular. Los más prorrusos son Kazajistán, Kirguistán, Armenia y Bielorrusia mientras que los más beligerantes son sin ninguna duda Ucrania y Georgia. Moldavia también estaba en ese grupo hostil, pero desde el domingo las cosas han cambiado.