Diario Sur

Obama tranquiliza a los aliados

Barack Obama y Alexis Tsipras, ayer durante una rueda de prensa en Atenas. :: Orestis Panagiotou / efe
Barack Obama y Alexis Tsipras, ayer durante una rueda de prensa en Atenas. :: Orestis Panagiotou / efe
  • Alerta del aumento de «un nacionalismo vulgar» pero asegura que la victoria de Trump no alterará la relación con el Viejo Continente

Barack Obama dio inicio ayer en Grecia a una gira por Europa destinada a tranquilizar a sus aliados tras la victoria electoral de Donald Trump. A dos meses de abandonar la Casa Blanca, el todavía presidente estadounidense lanzó desde Atenas un recado al Viejo Continente. «Pensamos que una Europa fuerte, próspera y unida no es solamente positiva para los pueblos de Europa, lo es también para el mundo y para Estados Unidos», comentó en alusión a las declaraciones de Trump durante la campaña en las que restaba importancia a los vínculos transatlánticos y en un anticipo de lo que tratará hoy en Berlín con la canciller alemana, Angela Merkel, y con los líderes de Francia, Reino Unido e Italia: François Hollande, Theresa May y Matteo Renzi, respectivamente.

Tras reunirse con el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y el presidente heleno, Prokopis Pavlopoulos, Obama anunció que invitará a los líderes europeos a que pongan en marcha políticas que impulsen el crecimiento y brinden oportunidades a los jóvenes como fórmula para combatir el auge de un «nacionalismo burdo o de identidad étnica o de tribalismo que se construye alrededor de un 'nosotros' y un 'ellos'».

En un año de sacudidas populistas -desde el voto de Reino Unido para abandonar la UE hasta la elección de Trump- Obama lanzó una advertencia sobre el creciente peso de los nacionalismos y defendió que la alianza de la OTAN era «completamente vital» para los intereses de Estados Unidos y Europa»,

En Atenas mostró su sintonía con Tsipras, aunque tal vez sea tarde para que esa relación sirva para aliviar la angustiosa situación que sufre su país. El primer ministro griego dedicó ayer los máximos honores y blindó el centro de Atenas para recibir al presidente estadounidense. Obama dijo en Grecia lo que Tsipras quería escuchar: «Es necesario el alivio de la deuda para contribuir a reanudar el crecimiento, la austeridad por si sola no genera prosperidad».

En otras circunstancias esas palabras hubieran sido un respaldo para Atenas en su pugna con los acreedores internacionales, a quienes pide, con escaso éxito hasta el momento, la cancelación de una parte de la deuda para poder dedicar así parte de los recursos a políticas que estimulen el crecimiento. Sin embargo, la sorprendente victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de la pasada semana hace que las declaraciones de Obama valgan poco más que una opinión personal.

El todavía inquilino de la Casa Blanca se prodigó en lanzar guiños al Gobierno heleno. Aplaudió los «progresos» logrados por los griegos durante los últimos años de crisis, lo que puede leerse como un respaldo al Ejecutivo de Tsipras, cuyas previsiones para 2017 prevén un crecimiento del PIB del 2,7%. «Las reformas no han sido fáciles, pero son necesarias para hacer Grecia más competitiva. Seguiremos codo con codo con el pueblo heleno», prometió.

Capital político

Tsipras aprovechó que tenía junto a él al que durante un par de meses seguirá siendo aún el hombre más poderoso del mundo para tratar de conseguir una dosis de capital político. Buena falta le hace tanto en sus negociaciones con los acreedores como a nivel local, pues su Gobierno sólo cuenta con una exigua mayoría de tres escaños en el Parlamento.

«A pesar de todas dificultades, logramos mantenernos en pie defendiendo la libertad, la democracia, la igualdad y los derechos humanos. Espero que muy pronto el trabajo duro y los sacrificios del pueblo obtengan una respuesta positiva en las negociaciones sobre la crisis de la deuda», comentó.

También celebró Obama el comportamiento de Grecia ante la crisis de los refugiados: tras el cierre de la ruta balcánica a principios de año, alrededor de 60.000 migrantes y desplazados han quedado atrapados en el país. Pese a sus estrecheces económicas, Atenas está tratando de integrar a estas personas, llegadas en su mayoría de Siria, Irak y otras naciones en conflicto, y ha puesto en marcha un plan para escolarizar a los niños y jóvenes a la espera de que sean reubicados en otras naciones de la Unión Europea.

Obama ofreció a Grecia «el reconocimiento del mundo por su compasión humanitaria, y la manera en que gestiona la crisis de los refugiados». «Es importante que no dejemos que un solo país lleve todo el peso de semejante desafío», indicó, tras confesar lo importante que era para él que su último viaje comenzara por la «cuna de la democracia».