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Theresa May.. :: EFE
Theresa May.. :: EFE

Un informe en manos de May revela la congestión del 'Brexit'

  • Coordinar a todos los departamentos del Gobierno para tener una posición negociadora en marzo de 2017 parece imposible

El antihéroe británico del momento se llama Tom Shinner. Tiene 30 años. Fue fichado por el ministro para el 'brexit', David Davis, para coordinar la política de todo el Gobierno sobre la salida de la Unión Europea. Su experiencia: profesor de un colegio de Secundaria, analista en la consultora McKinsey y director de Estrategia del Ministerio de Educación. El ministro que lo nombró en febrero de 2014 dimitió en julio. Luego, el impasse: elecciones en 2015 y el referéndum.

Coordinar a todos los departamentos en la política del 'Brexit' no es sencillo, porque no hay política. Un informe interno que se filtró ayer, de autoría desconocida, describe las dificultades estructurales. Para empezar, la primera ministra, Theresa May, siguiendo sus hábitos al frente de Interior, acapara decisiones para su círculo inmediato y pronuncia discursos vagos, centrados en su beneficio político. Un ejemplo chocante es la garantía secreta que May dio a Nissan, cuando el fabricante de automóviles tenía que decidir su inversión para expandir su planta en Sunderland. La decisión fue tomada tras la conversación con el Gobierno. «Otros sectores apuntarán su pistola a la cabeza» del Ejecutivo para lograr garantías similares, dice con prosa mejorable el informe filtrado.

El Gabinete está dividido. El jefe de Shinner, Davis, y el ministro de Comercio Internacional, Liam Fox, cabalgan a pelo sus nuevos ministerios y han sugerido el abandono del mercado común. Resisten el de Hacienda, Philip Hammond, y el de Industria, Greg Clark, partidarios de la permanencia. A la batalla por el control del 'brexit' hay que añadir al Ministerio del Gabinete, desde donde se dirige el 'Gobierno permanente' del funcionariado, y a un Foreign Office (Exteriores) que sirve ahora a varios dueños.

Trabajo excesivo

El problema quizás más grave es la incompatibilidad entre planes y calendarios. Todos los ministerios tienen que elaborar una plan «de arriba abajo, incluyendo el peor supuesto» sobre el 'brexit'. Se habrían iniciado ya 500 proyectos. Y sería imposible terminarlos antes de que el Gobierno les exija una posición negociadora. May se ha comprometido a iniciar la negociación con Bruselas al fin de marzo próximo.

John Manzoni, consejero delegado de la Administración Pública, dijo en una charla reciente que los 386.620 funcionarios (la mitad de los que había en 1979, cuando llegó Margaret Thatcher a Downing Street, 100.000 menos que en 2010) ya hacen un 30% de cosas excesivas, que por tanto no se hacen bien.