Diario Sur

Detenido el ministro ruso de Economía por aceptar sobornos

  • Sorprendido cuando cobraba a la empresa estatal Rosneft por supuestos servicios, algo que la oposición pone en duda

Alexéi Uliukáyev, de 60 años y ministro de Economía y Desarrollo de Rusia, fue sorprendido, según el Comité de Instrucción ruso (SK), con las «manos en la masa», la noche del lunes al martes en su despacho, recibiendo un soborno de dos millones de dólares. La portavoz del SK, Svetlana Petrenko, informó ayer que la petrolera rusa Rosneft necesitaba el visto bueno de Uliukáyev para poder adquirir el 50,07% de las acciones de la también compañía energética Bashneft y, al parecer, el ministro exigió tal suma para concederlo. Se le acusa además de «extorsionar y amenazar» a Rosneft.

Petrenko señala que los encargados de llevar a cabo la «operación» simulando ser mediadores de Rosneft fueron agentes de los servicios secretos rusos (FSB o antiguo KGB). Sus identidades no han sido dadas a conocer. Sin embargo, a diferencia de lo sucedido con el gobernador de Kírov, Nikita Belij, al que el pasado verano también le cogieron aceptando un soborno, esta vez no se han mostrado la filmación del tal momento. Uliukáyev, según fuentes judiciales, se declaró ayer inocente y rechazó las acusaciones de corrupción. Es el funcionario de más alto nivel detenido por este delito desde que el presidente Vladímir Putin llegó al poder, hace 17 años.

Tanto Rosneft como Bashneft son empresas estatales y que el director de la primera, Ígor Sechin, es un hombre próximo a Putin. Por eso, son muchos los que ponen en duda que un economista del prestigio, experiencia y lealtad al Estado de Uliukáyev se vaya a aventurar a pedir sobornos a una empresa estatal que dirige una persona como Sechin, antiguo agente del KGB como Putin y amigo suyo.

«¿Nos podemos creer que Uliukáyev extorsionó y amenazó al Rosneft, como asegura el Comité de Instrucción, no es esto es como pedirle un soborno directamente a Putin»?, se preguntaba ayer en su blog le líder de la formación liberal Yábloko, Grigori Yavlinski. A su juicio, es más plausible que el ministro fuera «castigado» por sus declaraciones y pronósticos. «Uliukáyev aseguró hace dos semanas que a la economía rusa les esperan 20 años de estancamiento», recordó Yavlinski.

La tesis de un posible «ajuste de cuentas» entre distintos «clanes» del Kremlin era ayer aireada por distintos analistas. Los politólogos alertan desde hace tiempo de un enfrentamiento permanente entre «liberales», como Uliukáyev, y chequistas, como Sechin.

El ministro de Economía formó parte de los odiados liberales como Anatoli Chubáis, el padre de las privatizaciones de los años 90, y Yegor Gaidar, el hombre que el entonces presidente, Borís Yeltsin, puso al frente del Gobierno en 1992 para llevar a cabo la demoledora «terapia de choque» que empobreció a la población. Chubáis, precisamente, le recomendó en 2000 para entrar en el Gobierno en calidad de viceministro de Finanzas.