Diario Sur

Trump, perdido en la Casa Blanca

Trump estrecha la mano de Reince Priebus, que será su jefe de gabinete en la Casa Blanca. :: JIM WATSON / afp
Trump estrecha la mano de Reince Priebus, que será su jefe de gabinete en la Casa Blanca. :: JIM WATSON / afp
  • Obama asegurará a los miembros de la OTAN que el presidente electo tiene «mucho interés» en mantener las alianzas

La noche en la que Donald Trump fue elegido presidente todo el mundo daba gritos de alegría a su alrededor, menos él. «Me di cuenta la enormidad de lo que se me venía encima y cómo iba a cambiar mi vida», admitió en su primera entrevista de televisión. «He hecho muchas cosas grandes, pero nunca nada como esto».

El primero en darse cuenta de lo perdido que está el nuevo presidente electo en la Casa Blanca fue Barack Obama cuando le mostró la mansión que habitará. Trump descubrió en ese momento que todo el personal del Ala Oeste de la Casa Blanca se marchará con él, por lo que tendrá que nombrar a 6.000 cargos que le ayuden a gestionar la política nacional e internacional. Ese día descubrió que la tarea que le aguarda es tan abrumadora que, según 'The Wall Street Journal', el propio Obama se ha conmovido y, por el bien del país, está dispuesto a sostener más reuniones con él para prestarle toda su ayuda. «Si a él le va bien al país también», le dijo frente a las cámaras, con su habitual sentido de la responsabilidad.

La primera reacción de Trump ha sido nombrar a sus hijos y a sus colaboradores más leales para los cargos más críticos del equipo que aterrizará primero en la Casa Blanca y le ayudará a poner en pie un Gobierno. Trump es el primer presidente electo que no tiene antecedentes políticos ni militares, por lo que nunca había puesto un pie en la Casa Blanca o el Capitolio. En privado sus asesores admiten que jamás se les instruyó a preparar el trabajo de estos 73 días de transición que transcurren entre las elecciones y la toma de poder. Algunos creen que nunca llegó a creerse que ganaría, pero él insiste en que simplemente «no quería gafarlo».

Ayer Obama recordó con elegancia que su equipo está decidido a ayudarle en todo lo que necesite para asegurar una transición fluida, «por lo que vamos a acelerar los pasos y a seguir en contacto con él incluso mientras viajamos».

El presidente se comienza hoy su última gira al extranjero con paradas en Grecia, Alemania y Perú durante las cuales mantendrá reuniones bilaterales con numerosos líderes extranjeros, entre ellos Mariano Rajoy. El principal mensaje de Trump que Obama transmitirá a sus aliados de la OTAN es que «tiene gran interés en mantener nuestras alianzas estratégicas», dijo ayer complacido.

Uno de los primeros líderes extranjeros que felicitó a Trump fue Vladímir Putin, que ayer volvió a hablar con él para exponerle que las relaciones entre ambos países son «insatisfactorias», dijo el Kremlin en un comunicado. Ambos líderes han acordado que sus equipos comenzarán a reunirse lo antes posible para colaborar en la lucha de un enemigo común, el terrorismo, en base al «respeto mutuo».

Obama cree que Trump «es un pragmático, no un ideólogo» y según él eso puede servirle bien «siempre y cuando se rodee de la gente correcta y tenga claro el curso que quiere seguir». El nuevo mandatario norteamericano está convencido de que el peso del trabajo que se le viene encima va a obligarle a madurar y corregir su carácter de una forma que ni él mismo podría imaginar. «Hay ciertos elementos de su temperamento que no le van a servir bien a menos que las reconozca y las corrija».

No negó que esté preocupado por su llegada la cargo, pero recordó lapidario que «el pueblo ha hablado, con suerte es un recordatorio de que las elecciones importan y los votos cuentan. El 43% de los que podían votar no lo han hecho. No sé cuantas veces tenemos que reaprender esta lección».