Diario Sur

El BCE teme lo peor del proteccionismo de Trump

Un hombre pasa por delante de uno de los tableros con los indicadores de la Bolsa de Tokio. :: efe
Un hombre pasa por delante de uno de los tableros con los indicadores de la Bolsa de Tokio. :: efe
  • El vicepresidente Constancio alerta de que «la economía mundial encara de nuevo un grado anormal de incertidumbre»

Ojo con el optimismo que luego, cuando se confirma que lo esperado no es tal e incluso peor de lo previsto, el varapalo es mucho mayor. El encargado de lanzar el aviso a navegantes en la nueva era Donald Trump fue el vicepresidente del BCE, el portugués Vítor Constancio, quien limitó el impacto positivo de la posible nueva política expansionista prometida por el líder republicano, advirtiendo del riesgo que puede provocar la reinstauración del proteccionismo que desea imponer bajo el lema 'América, lo primero'. «La economía mundial encara de nuevo un grado anormal de incertidumbre», alertó. Abróchense los cinturones.

Lo hizo en Fráncfort, sede del Eurobanco, donde impartió una conferencia que no pasó desapercibida para ningún gran medio económico mundial. De hecho, era lo que pretendía. Constancio no va por libre. Es la mano derecha de Mario Draghi y una de las personas más respetadas de la institución. En el BCE todo está excesivamente tasado y un discurso leído, mucho más. Por ello, cada coma, cada verbo, tenía una finalidad: alertar, por un lado, del 'efecto Trump' y, por el otro, volver a recordar a las economías europeas que deben acometer políticas de expansión fiscal para volver al crecimiento y a la creación de empleo porque la política monetaria del BCE llega hasta donde llega y no puede salvar a la Eurozona 'sine die'.

Los mercados, quizás el mejor termómetro de casi todo, no han sido ajenos a la victoria de Trump y desde entonces han reaccionado con jolgorio. «La percepción de los mercados de que EE UU está embarcándose en una nueva fase de políticas presupuestarias expansivas ha elevado el optimismo, con un efecto visible en los mercados la semana pasada», argumentó Constancio en referencia al transvase de dinero desde la renta fija (como deuda soberana) a la renta variable (bolsas), que provocó un alza de las acciones y la pérdida de un billón de euros en la valoración del mercado de bonos.

Tras admitir que un estímulo fiscal de estas características puede contribuir a «romper la trampa de liquidez que ha lastrado el crecimiento de las economías avanzadas» -el PIB y la inflación de EE UU irán al alza-, Constancio alertó de que este optimismo inicial será flor de un día puesto que los efectos negativos de la mayor incertidumbre «será apreciables con posterioridad». «Deberíamos ser prudentes a la hora de sacar precipitadamente conclusiones positivas de estos desarrollos de los mercados que no necesariamente indican que la economía mundial acelerará su recuperación con un mayor crecimiento», apostilló.

Resistencia al 'brexit'

El motivo es que la posibilidad de un mayor proteccionismo «puede reducir sustancialmente el efecto del mayor crecimiento sobre las importaciones estadounidenses», lo que debilitaría aún más un comercio mundial ya de por sí débil, dañando de manera especial a aquellas economías abiertas dependientes de las exportaciones.

Tras explicar que las economías emergentes podrían sufrir «un efecto negativo relacionado con la salida significativa de flujos de capitales y depreciaciones del tipo de cambio que pueden perjudicar el crecimiento futuro», giró su mirada hacia Europa para dar un toque de atención. En un primer momento, barruntó que los mercados se beneficiarían del contagio positivo que favorecía a las acciones de las entidades financieras, pero luego, alertó de que «podrían verse perjudicados por los temores sobre el mayor proteccionismo, que generarían dudas respecto a los emergentes y, por ende, afectaría al comercio mundial».

¿Qué hacer? El BCE lo tiene claro. Su vicepresidente cree que Europa necesita ahondar en su unidad e integración, confiando más en su mercado doméstico para estimular el crecimiento, lo que implica que la UE requiere «más políticas macroeconómicas expansivas». Nada nuevo que no hay repetido unas treinta veces Draghi en los últimos meses y a lo que Alemania, el gran dominador del euro en la sombra, hace oídos sordos. ¿Lo mejor? «Que la Eurozona está mostrando una gran resistencia a fenómenos como el del 'brexit'». Lo peor, que los riesgos geopolíticos a los que se enfrenta el Viejo Continente siguen ahí y lejos de desaparecer, crecen y crecen sin parar.