Diario Sur

Francia mantiene el estado de emergencia de cara a las presidenciales

Varias personas recuerdan a las víctimas y heridos de los atentados de París en un altar improvisado en la plaza de la República de la capital francesa. :: ALAIN JOCARD / afp
Varias personas recuerdan a las víctimas y heridos de los atentados de París en un altar improvisado en la plaza de la República de la capital francesa. :: ALAIN JOCARD / afp
  • París homenajeó ayer a los caídos en el 13-N en una conmemoración sobria y sin discursos de las autoridades por deseo de las víctimas

Fue un vía crucis laico con seis estaciones por el calvario de los mártires del 13 de noviembre. En el aniversario de la masacre yihadista que causó 130 muertos y medio millar de heridos, François Hollande presidió ayer junto a los alcaldes de París y Saint-Denis el sobrio homenaje de Francia a sus caídos del 13-N. Los nombres están inmortalizados en placas de mármol descubiertas en la media docena de escenarios de la cadena de atentados asumidos por el autoproclamado Estado Islámico, la mayor matanza de civiles registrada en el país desde las represalias nazis contra los resistentes a la ocupación en la Segunda Guerra Mundial.

El ceremonial fue siempre el mismo. Inauguración de lápida, ofrenda floral, minuto de silencio. Se repitió de nueve a once de la mañana, desde el Stade de France hasta el Bataclan, bajo la lluvia y el frío. Se desvelaron las placas dedicadas «a las vidas segadas en este lugar» por orden cronológico de los atentados: Saint-Denis (un muerto), terrazas del Carillon y Petit-Cambodge (15 muertos), Bonne-Bière y Casa Nostra (cinco muertos), Belle-Equipe (19 muertos), y del Comptoir-Voltaire (varios heridos por un terrorista suicida) y, finalmente, sala Bataclan (90 muertos).

Solo hubo un discurso en la jornada conmemorativa. Lo pronunció en Saint-Denis el hijo del portugués Manuel Dias, conductor de autobús alcanzado por la explosión de un kamikaze a las puertas del Stade de France. Fue un himno personal al padre que murió a los 63 años a la espera de los pasajeros que presenciaban un partido de fútbol entre Francia y Alemania. «Debemos esforzarnos en combatir la estigmatización y la división, la integración es la solución», dijo Michael Dias. «Viva la tolerancia, viva la inteligencia y viva Francia», clamó.

El homenaje concluyó con una suelta de globos multicolores delante del Ayuntamiento del undécimo distrito de París, el más castigado por la barbarie. Poco antes se había descubierto la última placa ante la sala Bataclan con los nombres de las 90 personas allí asesinadas. Sus nombres fueron leídos uno a uno en una sobrecogedora letanía envuelta en un emotivo silencio. Secundaron al presidente Hollande, la alcaldesa de la capital, Anne Hidalgo; el primer ministro, Manuel Valls, y varios miembros de su Gobierno, entre otras personalidades.

Entre los presentes se encontraban componentes del grupo Eagles of Death Metal que tocaba hace un año en el escenario cuando el comando yihadista interrumpió la actuación a ráfagas de fusiles de asalto. Los músicos no asistieron la víspera al concierto de reapertura ofrecido por Sting a beneficio de las víctimas y sus familiares. Los dueños del remozado local vetaron la entrada del local al cantante, Jessie Hughes, por considerarlo persona no grata, versión desmentida por el mánager del combo.

Lo cierto es que Hughes está mal visto desde unas declaraciones en primavera en las que puso en duda al equipo de vigilantes de la sala a los que acusó de connivencia con los asaltantes por ser musulmanes. Los festivales franceses Rock en Seine y Cabaret Vert cancelaron entonces la participación del grupo en los conciertos ya programados.

El Ayuntamiento de París exhibió en los paneles callejeros el lema de la capital 'Fluctuat nec megitur' (Aotada por la tempestad nunca naufraga). Por la tarde el cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París, concelebró una misa funeral en el catedral de Notre-Dame.

Al anochecer fueron prendidas antorchas como símbolos de vida y esperanza en las orillas del canal Saint-Martin, cerca de algunas de las terrazas ametralladas por el fanatismo yihadista. En las redes sociales se lanzó un llamamiento a los ciudadanos a colocar velas encendidas en las ventanas.

«Cohesión y solidaridad»

La web Paris.fr puso en línea una selección de los objetos depositados por manos anónimas en memoriales improvisados en los lugares de los atentados que fueron retirados a partir de diciembre. En total 7.689 documentos, muchos de ellos dibujos y escritos infantiles, han sido recogidos por los archivos municipales que los digitalizan y clasifican como testimonio de «la cohesión y la solidaridad de los parisienses en esos acontecimientos trágicos».

La sobriedad del homenaje respondió a la petición expresa de las asociaciones de víctimas Life for Paris y 13onze15-Fraternité-Verité, que no han visto satisfecho el deseo de que se construya un monumento específico ya que las autoridades temen nuevos atentados. En declaraciones a la televisión británica BBC, Valls anunció una nueva prórroga del estado de emergencia decretado la misma noche del 13-N y en vigor hasta enero.

Es probable que la ampliación del régimen de excepción dure hasta la elección presidencial en abril y mayo próximos. Desde su instauración se han practicado más de 4.000 registros sin autorización judicial en las que se han confiscado cerca de 600 armas de fuego, incluidas 77 de guerra. Además, 95 sospechosos siguen confinados sin libertad de movimientos o en arresto domiciliario según el último balance del Ministerio del Interior.