Diario Sur

La Europa de la Defensa resucita con prisas y dudas por el miedo a Trump

  • Juncker insiste a título individual en crear un Ejército de la UE tras comprobar cómo 'papá Estados Unidos' puede dejar de serlo en la OTAN

Lo que jamás iba a pasar, terminó ocurriendo. Si algo puede salir mal, saldrá. Es el nuevo sino de Europa y no queda más remedio que convivir con él. Arrolló Donald Trump y Bruselas enmudeció en medio de sudores fríos. ¿Y ahora, qué? Siempre la misma maldita pregunta carente de respuestas. Es mucho, demasiado, lo que está en juego. Clima, economía, comercio... Pero sobre todo seguridad y defensa. La UE es consciente de que ya no puede depender de 'papá Estados Unidos' a través del paraguas de la OTAN. Algo se ha roto.

Quizá luego resulte que no, que incluso la vida es mucho mejor con Trump, pero la cruda realidad es que nadie se fía de él, ni los suyos. Resulta paradójico, pero el Viejo Continente está obligado a hacerse mayor de edad y aprender a defenderse por sí mismo sin tener que depender de nadie. ¿Cómo? Esto ya es otro cantar. Pero haberla, la habrá. «O aprovechamos esta ventana de oportunidad o nos arrollará el tren de la Historia. Nadie va a venir a sacarnos las castañas del fuego», confiesa un veterano diplomático. Han sido días extraños en Bruselas. Muchas emociones de lo más dispar. Incertidumbre, nerviosismo, indecisión... miedo.

Decía uno de los padres fundadores, Jean Monnet, que la UE sólo sabe avanzar a golpe de crisis. Si es así, ningún momento como este. Porque después de sufrir el mazazo inesperado del 'brexit' aún por decidir y definir, llega ahora el 'shock' al otro lado del Atlántico. Se trata del ahora o nunca. El abismo. La duda es saber «el nivel de ambición que mostrará la Unión, que no está nada claro», explican estas fuentes.

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha sido quien de nuevo se ha pronunciado con mayor contundencia. «Los americanos no van a vigilar la seguridad de Europa para siempre. Tenemos que hacerlo nosotros mismos. Por eso necesitamos un nuevo enfoque para la comunidad europea de defensa, incluyendo un Ejército europeo», recalcó horas después de la victoria de Trump.

Su enésima reivindicación de un Ejército se produjo la noche del miércoles en Berlín. Mientras, en Bruselas, la Alta Representante para la Política Exterior, intervenía en un foro industrial de Defensa junto al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, donde ratificaba la negativa de Europa a su creación. «Permítanme ser muy clara sobre lo que hemos acordado con los ministros de Defensa de los 28: no queremos crear otra organización colectiva. Es simple, no la necesitamos». ¿Entonces? Parece que la palabra «sueño» que en su día adjuntó Juncker a la palabra Ejército europeo seguirá ahí.

Tiempos de Guerra Fría

Los países no lo quieren, pero están dispuestos a estrechar la colaboración de forma «ambiciosa» para definir la llamada Europa de la Defensa. La idea ha resucitado con renovados bríos tras la consumación del 'Brexit' y, ahora, la victoria de Trump no deja otra salida a la UE de los 27, una vez salga Reino Unido. Sus cuatro grandes potencias, Alemania, Francia, Italia y España, enviaron recientemente una carta al resto de los socios para mostrar su firme compromiso de seguir adelante con este plan. El problema es que están «prácticamente solos porque los países pequeños quieren seguir viviendo bajo las faldas de la OTAN y de Estados Unidos», asegura un veterano diplomático.

La idea, además, cuenta con el plácet de la Comisión, cuyo presidente, Juncker, ya propuso en el Debate del Estado de la Unión de mediados de septiembre la creación de un cuartel único y un fondo común 'ad hoc' destinado a la investigación y el desarrollo, al tiempo que desveló la falta de sinergias dentro de la UE en materia de Defensa tiene un coste de entre 25.000 y 100.000 millones.

¿Y la OTAN? «No hay duda de que seguirá siendo la piedra angular de nuestra seguridad colectiva, como ha sido durante casi 70 años en Europa», recalca Mogherini. Eso sí, esto no es óbice para ahondar en una autonomía que «nos permita ser un socio fiable y cuidar de nuestra seguridad y de nuestra región». «En el mundo actual -apostilló-, la seguridad importa incluso más que durante la Guerra Fría. Europa y los europeos tienen la responsabilidad y también la oportunidad de encontrar nuestra forma de garantizar la seguridad».

Ha llegado el momento de actuar, de tomar decisiones, pero también de continuar una batalla del relato que la UE lleva perdiendo hace tiempo. «Europa no sólo es un asunto racional, sino también de sentimientos», aseguró esta semana Juncker, que junto al presidente del Consejo, Donald Tusk (otro acérrimo defensor de reforzar la seguridad), urgió a Washington a clarificar qué política comercial, climática y en materia de defensa quiere mantener con la UE. Y aquí, es clave la OTAN. Vital. La incertidumbre se ha apoderado de la poderosa Alianza Atlántica después de escuchar a Trump asegurar en campaña que estaba «obsoleta» y que el principio del uno para todos y todos para uno consagrado en el artículo 5 quedaría en veremos si los otros aliados no gastan más y alcanzan, al menos, el 2% del PIB fijado en la cumbre de Gales de 2014. Llegó a decir, incluso, que no intervendría en una potencial invasión rusa de los países bálticos si estos no gastaban más (los coqueteos con Vladímir Putin han disparado todas las alarmas).

Según el último balance publicado por la OTAN el pasado junio, sólo cinco de los 28 aliados alcanzaron el umbral del 2% en 2015: Estados Unidos (3,6%), Grecia (2,3%), Reino Unido (2,2%), Estonia (2,1%) y Polonia (2%). El furgón de cola vuelve a estar liderado por Luxemburgo (0,44%), Bélgica (0,85%) y España, que aunque creció respecto a 2014 el porcentaje final no sigue llegando ni al 1%.

Sin embargo, su secretario general, Jens Stoltenberg, ha restado relevancia a este hecho y ha recordado que el 'principio mosquetero' entre el conjunto de los aliados debe preservarse más allá del gasto, muy condicionado por los efectos de la crisis. «La única vez que el artículo 5 se ha puesto en práctica fue tras los atentados del 11 de septiembre para ayudar a Estados Unidos», recordó el político danés.

El Viejo Continente ya ha asumido que no tiene más salida que aprender a convivir sin el cobijo de 'papá Estados Unidos'. Llega la hora de la Europa de la Defensa. Si como decía Monnet la UE sólo avanza a golpe de crisis, el binomio 'Brexit'-Trump no deja otra alternativa. Ahora o nunca.