Diario Sur

La ONU denuncia el uso de 'niños bomba' por el EI

Un soldado iraquí lanza una granada propulsada desde su posición en Karamah, en el sur de Mosul. :: Goran Tomasevic / reuters
Un soldado iraquí lanza una granada propulsada desde su posición en Karamah, en el sur de Mosul. :: Goran Tomasevic / reuters
  • Los yihadistas resisten en Mosul con asesinatos colectivos, ataques químicos y pequeños combatientes con cinturones de explosivos

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) pasa por sus peores momentos en Siria e Irak y recurre a niños bomba, armas químicas y asesinatos colectivos para mantener lo que queda del califato, lo que Naciones Unidas considera «crímenes de guerra y contra la humanidad, incluso genocidio». La portavoz del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani, denunció el «despliegue de niños con cinturones explosivos» en la parte vieja de Mosul, así como la distribución de mujeres secuestradas, varias de ellas de la minoría yazidí, con patrullas de milicianos para usarlas como escudos humanos ante el avance de las fuerzas especiales de Irak dentro del bastión yihadista.

No es la primera vez que los seguidores del califa recurren a menores. En los últimos dos años se han repetido los vídeos de niños a los que se ha otorgado el papel de asesinos a la ahora de ejecutar a rehenes, pero esta vez se les asigna también entrar en combate, lo que demuestra los problemas que tiene el EI en sus filas para defender su gran bastión. Shamdasani recordó que los yihadistas ejecutaron en Kokjali, a las puertas de Mosul, a siete de sus milicianos por haber desertado y que distribuyeron un vídeo de propaganda en el que se veía a cuatro niños encargados de las ejecuciones. El portavoz del organismo internacional ya alertó hace una semana de que el EI había comenzado a exigir a las familias que le entregaran sus hijos varones mayores de 9 años para convertirlos en combatientes.

La ONU acusó también al EI del asesinato de al menos 60 civiles a lo largo de la última semana. 40 de ellos fueron acusados de «traición» y «colaboración con las fuerzas iraquíes» y los hombres del califa colgaron sus cuerpos de postes eléctricos con inscripciones en rojo donde se podía leer: 'Traidores y agentes de las ISF' (acrónimo en inglés de las fuerzas de seguridad iraquíes). Un vecino consultado por teléfono por la agencia AFP dentro de la ciudad confirmó que el EI «reúne a personas en las calles y las ejecuta en público, algunas por disparos, otras por decapitación».

El último discurso de audio difundido por el califa llamaba a los suyos a «defender hasta la muerte» Mosul, un llamamiento a no abandonar las posiciones ante unos iraquíes que ya controlan seis distritos de la parte oriental de la ciudad. El Ejército progresa también desde el sur, donde el frente se sitúa ya a la altura de Nimrud. Además de francotiradores, kamikazes o artefactos explosivos improvisados, los yihadistas habrían lanzado al menos tres ataques químicos en la ciudad de Qayara, a unos 50 kilómetros al sur de Mosul y donde se encuentra la base principal del Ejército. Tras ser expulsados en agosto de este lugar emplearon cohetes con fósforo, recogió Human Rights Watch (HRW) en su último informe.

Un millón de civiles

Los combates se recrudecen y ya son 50.000 las personas que han logrado escapar, según el último recuento de las agencias humanitarias de la ONU, un cifra que se ha duplicado en la última semana.

Los yihadistas tratan de frenar por todos los medios la salida de la población civil y se calcula que en Mosul de 3.000 a 5.000 combatientes se atrincheran entre más de un millón de civiles.