Diario Sur

Los seguidores de Sanders culpan al Partido

  • El ala más izquierdista acusa a la dirección demócrata de ahogar su voz y se reagrupa para dar la batalla en las legislativas de 2018

Entre la marea de gorras rojas que se arremolinaban ayer frente al hotel Hilton, en que Donald Trump celebraba su victoria, un grupo de jóvenes desencantados se había propuesto gritar más alto que aquellos. «¿Qué queremos?», preguntaba el líder. «¡Bernieeee!», coreaba el grupo. «¿Y qué tenemos?» «¡Trump!» «¿Y quién tiene la culpa?» «¡El DNC! (Comité Nacional Demócrata)».

A este órgano, que según desvelaron los emails publicados por Wikileaks, manipuló cuanto pudo las primarias para favorecer la nominación de Hillary Clinton, incluso pasándole las preguntas de uno de los debates con Bernie Sanders, culpan hoy sus seguidores de la debacle. Muchos creen que el senador independiente de Vermont, que se opone a los tratados comerciales y lleva toda la vida denunciando la hipocresía del sistema político, hubiera sido mejor rival para oponer a Donald Trump. El 'outsider' honesto y con sentido común que podría haber capturado buena los votos de frustración que han ido al republicano.

Ahora que el aparato del Partido Demócrata ha salido derrotado de las urnas, piensan que es el momento de retomar el movimiento de Sanders para conquistar el poder desde abajo. El senador socialista no quiso cargar con la responsabilidad de haber facilitado la victoria de Trump, por lo que durante la campaña se volcó en apoyar a Clinton y en pedir para ella el voto de sus seguidores. A los más recalcitrantes que se negaron a aceptar al 'menos malo' de los dos finalistas se les apodó 'Bernie or bust' (Bernie o que salte todo). La actriz Susan Sarandon es la figura pública más conocida de entre estos que llegaron a pensar que un presidente Trump puede ser el camino más corto para la revolución.

«A nosotros nos da igual quién gane, los que nos importa es cambiar el sistema -decía ayer Glen Fabisevich-. Y hay gente que se ofrece de voluntaria». Es este movimiento, y no el de Trump, el que puede compararse con el de Podemos en España, ya que ambos tienen sus raíces en los indignados y Occupy Wall Street. Son los que se proponen resolver la diferencias sociales desde la izquierda, pero el Partido Demócrata ahogó su voz en las primarias y en la Convención y los desafectos de la globalización se refugiaron en brazos de Trump. Su iniciativa no está muerta. Con la vieja guardia del Partido Demócrata vencida, la oportunidad de inducir el cambio en las legislativas de 2018 pasa necesariamente por una movilización de los jóvenes.